Resumen anual. 2011.
(Entre antes de y algo después de)
No nos faltaba mucho para estar majaretas. Por si acaso, hemos hecho todo lo posible.
Ha sido un afán de renovación, movimiento de imaginación y creatividad tal, que hasta en el programa de fin de año –del que un intenso aunque transitorio malestar me ha librado- han vuelto a aparecer los del dúo dinámico.
Consultado con el portavoz del fabricante del fiestorro, su respuesta debería ser valorada como un clásico, en volumen aparte, de la Sociología Aplicada:
-Si son los mismos los que ven el programa, ponemos lo mismo. Es cosa de coherencia, usted.
Al cámara le dio la risa, pero el preguntador tomó apuntes y no borró su cuestionario para poder tenerlo hecho ya para el siguiente año.
Hemos visto que las cuentas públicas están cada vez más apretadas y menos claras y que el dinero no aparece por ningún lado. Otro derroche de capacidad organizativa. Se montan los juicios, se celebran mucho más que se resuelven, y la ley no da sensación alguna de ejemplaridad para el futuro.
Hasta unos papanatas sin cerebro son capaces de reírse –ocurrió en Sevilla- de la sensación de amparo que debería dar la Justicia. Otro avance humano, otra capacidad más desarrollada a lo largo de estos meses.
Seguimos fuertes en deportes, aunque no conozco deportistas débiles –bueno, yo sí- y salvo el tonto del Djokovich –que como lo coja verá- seguimos teniendo donde aliñar la ensalada para quince, además de dar cursillos gratis –a domicilio, en Wembley, Japón, donde sea- de cómo se juega al fútbol. Mira tú qué bien.
La política se muestra descarnada para el ataque al adversario, no para que un ciudadano pueda ver dónde van las comisiones Reales (perdón, reales) de cada obra magna realizada. Yo, las mías, las tengo CON su IVA guardadas en casa durante una temporadita (¿es tanto pedir?).
Las mujeres no leen los prospectos que les ponen en los buzones los que dan cursillos de karate. Lo bueno de cualquier pareja, matrimonio o no, sería citarse en el Madison Square Garden de New York, patrocinados por Don King, y dilucidar en doce asaltos sus problemas, a sabiendas de que las mujeres tuvieran la capacidad de romper árboles con las manos. Entonces veríamos qué hombres aceptarían poner su corona en juego. Mientras, que hagan el favor de invertir el orden y pasen por ventanilla a suicidarse. Tirándose de ella, un poner. Y dejen de amargar la vida a las que no pueden defenderse.
La educación sigue estando entre las más buscadas.
El esfuerzo de los estudiantes sigue concentrado en la concentración para hacer caca. Aquí no se da cuenta nadie de que hablamos de analfabetos funcionales para dentro de un par de temporadas. La lectura se sustituye por la no lectura y tan panchos.
La piratería, con su santidad San Paquito Drake de bendecidor, sigue en racha. Más por descargar que por valorar después el contenido y más por presumir de teras llenos de lo que no va a dar tiempo a ver. Las salas de cines vacías y las librerías llenas, salvo unos cuantos recalcitrantes que piensan en pagar por agradecer y disfrutar el trabajo de los artistas. Lástima haber tenido que descubrir que los del SGAE tenían menos vergüenza de la poca que se le suponía. Un disgustillo más.
El “chacjk” que han oído ustedes corresponde a la pequeña caída del calendario del 2011 en el interior de mi redonda y negra papelera.
Animo, como es lógico, a seguir luchando por hacer algo más simpático y justo lo de vivir en este planeta.
Propongo solidaridad, algo parecido a la caridad cristiana, pero menos chochona, más inmediata y más constante. Y que veamos los problemas de los demás además de los nuestros. Tampoco es mucho pedir.
Buen año, señoras y señores. Les sigo esperando tras las campanadas.
Tengan todos ustedes muy buenos días.