Cuestiones religiosas.
Si no fuera porque se quiere meter en todos los fregados, y mucho más donde ni siquiera le llaman, la iglesia católica tendría otra pinta. Qué se yo, la vería más discreta.
Pero son gente que sabe observar, que conoce al ser humano mejor que nadie. Y sabe que al ser humano hay que ponerle límites, para que no le salga el cafre que tiene en las venas.
Si el roce de dos espejos retrovisores justifica una rabia infinita, está claro que practicar la caridad y la paciencia es un bien necesario, de primera magnitud, y está entre sus enseñanzas calificada como prioritaria, con rango de virtud.
Si no obligara a sus simpatizantes a repetir salmos, salmodiar, de manera robótica una vez a la semana, en lugar de machacar la real falta de solidaridad, se le vería una frescura que ni tiene ni se le espera.
Si no valoráramos la entrega de muchísimos de sus integrantes, que incluye la falta de comodidad y el riesgo de perder la vida, cometeríamos una injusticia monstruosa. Lo mismo con la asistencia a los que no tienen de verdad donde ir.
Pero, ¿y la cuestión de prohibir el celibato? ¿a qué barbaridades les ha llevado? Tanto negar la condición humana de sus miembros ha derivado a situaciones terribles de las que no se ha sabido siquiera pedir perdón. Han sido momentos de un bochorno infinito donde nadie con sotana de lujo se ha echado a dar la cara cortando de raíz. Pedir además comprensión para el delincuente tiene sentido, pero después de pedir justicia para el ofendido, digo yo.
Entonces, ¿en qué quedamos?
En el asunto del dinero, sin duda, estaría un punto controvertido. Iglesia y Estado se sientan a negociar cuánto dinero de los impuestos va a respaldar la labor de la primera durante cada año. Son miles de millones de euros que deberían salir de las cuotas de los socios, no de los que no frecuentan –o no van nunca- sus instalaciones.
¿Por qué?
En el fondo, ¿es el llamado Temor de Dios de los cristianos lo que ha metido el miedo en el cuerpo de los políticos? ¿incluso de los que después bromean con el laicismo?
Mucho trabajo desperdiciado en leyes de igualdad no se meten en la prohibición para la mujer a la hora de dirigir la iglesia. Supongo que igual harían con cualquier otra ONG privada. Pero la igualdad parte de creerse las cosas, no sólo de institucionalizarlas. He repetido mil veces que la única bofetada que se le puede reprochar a una mujer es la segunda. La primera no la esperaba, estaba el amor, EL AMOR, como guardián. Pero la segunda, la que le dice al hombre su superioridad, ya no debe encontrar en casa a quien la reciba. Pero es que ESO, muy concretamente, se explica demasiadas veces con un componente de tolerancia como mensaje desde la iglesia. Que no me lo invento, que son homilías reales dadas por curas reales.
Lo profundo de las ideas religiosas, lo íntimo de los sentimientos trascendentes, no es mi problema. Allá cada uno.
Yo, en este aspecto, soy de los que no quieren necesitar un dios para portarse bien. Y todos sabemos lo que eso significa.
Para los que sí, mis respetos. Pero con sus cuotas, digo yo.
Tengan todos ustedes muy buenos días.