NO SUPE NADA QUE DECIR.

2012/03/24

Mira, mujer, entiende lo que digo:

que te invité a salir, no te lo niego.

Pero al baile, el alcohol me puso ciego,

perdí mi norte y no bailé contigo.

No entiendo ni de amores ni pasión,

no se erizan mis pelos  ni el pellejo,

ni se inflama mi pobre corazón;

lo que resume, por definición,

que como amante soy más bien pendejo.

Por eso al verte triste me paré;

serían la sorpresa o el mareo,

o el no verse cumplido tu deseo

de acurrucarme contra la pared.

Me despertó una lágrima caída

de tus ojos tan negros, tan de mora,

lo más bonito que he visto en mi vida,

pero, despierto ya, pensé enseguida

¿así que ahora vas y te enamoras?

Con la cabeza repleta de grillos,

logré coger tu lágrima en el aire

y dije cosas con un cierto donaire

sobre perlas, cristales y su brillo.

Lo malo fue que quise repetir

lo que hay detrás de versos y cuartetas

con las rimas perfectas de poetas;

quiero decir, huir de la pirueta…

y ahí ya no supe nada que decir.

Regresamos a casa, separados;

yo en un taxi, tú llevando tu coche.

Lloré abrazado a ti toda la noche,

doliéndome tu falta de reproches

por ser tu amante y no tu enamorado.


Si me miras…

2011/08/22

Si me miras de frente, te prometo

no brincar ni girar un solo grado;

ni un paso atrás, ni andar de lado,

y clavado en el suelo, estarme quieto.

 

Probaré irrefutable y temerario

mi espíritu, mi hombría, mi nobleza,

al enfrentarme a la Naturaleza

del fuego de tus ojos incendiarios.

 

Si me acaricias y me desarbolas

de pétalos, tus dedos encendidos,

producirá mi pecho unos latidos

que harán callar al mar lleno de olas.

 

Si llega al fin ese infinito instante

de hablar dos bocas juntas en silencio,

no habrá duda, y sin juzgar sentencio

que no hubo ya un después, ni habrá ya un antes.

 


Cansado el corazón.

2011/08/21

Cansado el corazón de ir de estandarte,

propone que otro sea quien aparente

sufrir por el amor, dolor ardiente,

y empieza por el páncreas, órgano aparte.

Viendo que no le reacciona con latidos,

sino a base de líquido viscoso,

se lanza el corazón a modo groso

por un riñón, no dos, como es sabido.

Recibe una meada o parecido

como respuesta técnica inmediata,

“aquí sólo se filtra, no se trata

de parecer muy triste o dolorido”.

Después mira al estómago y le dice

“Amigo, tú sí sufres con los lances

de amor y sus anémicos percances.

Dí que tú sí querrás comer perdices”.

Una mezcla de ruidos gargarescos

se oyen desde el fondo a la propuesta.

No se habla comiendo y la respuesta

es tosca y se traduce en cuatro cuescos.

Nada dice el higadillo, no se mete,

bastante tiene con cribar metales,

no se mete también a sufrir males

de princesitas y de petimetres.

Retorna el corazón a dar la cara;

nutre al resto de sangre y de aire puro,

se hace cargo y vuelve a ser el duro

que el amor luego ablanda y ya no para.


Reseteemos.

2011/07/10

Valiente, como si nada

hubiera pasado allí,

giré la llave y abrí

la puerta de mi ex morada.

 

Según tus entrenamientos,

el perro, en cuanto me vio,

se acercó a mí, me mordió

y me dejó sin aliento

del mordisco que me dio.

 

Le di otro hueso distinto

de los míos, por que jugara,

consiguiendo que soltara

lo que mordió por instinto.

 

Llevaba bastante prisa,

buscaba ropa y mis discos,

pero después del mordisco

me olvidé hasta las camisas.

 

Ya me iba de la casa,

de la aventura de vernos

tú con Jorge, yo con Blasa,

y los dos pares de cuernos.

 

Aunque antes de cerrar

vi al chucho ladrar mirando

hacia una puerta, indicando,

Invitando a investigar.

 

Mirando al perro de reojo,

puse la oreja en la puerta

y oí como una reyerta:

un “¡te cojo, que te cojo!”

que puso mi sangre alerta.

 

De patadón entré al cuarto

y los encontré encontrando

lo que buscaban, rodando.

Por poco me da un infarto.

 

Ya ves,  nuestros divorciantes,

cada uno por separado,

en nuestra cama liados

sin perderse ni un instante.

 

Propuesta: ven cuanto antes,

que no nos tomen por tontos,

echemos a estos tunantes

y vuelve a mi cama pronto.

 


Tramítame el querer.

2011/07/02

 

 

Sellado por tus besos queda activo

el pacto de poder verme en tus ojos.

De las copias del texto, una cojo

y en pleno corazón guardo y archivo.

 

La forma de acceder al documento

y hacer valer a diario este derecho,

será visible por el simple hecho

del golpe de latido violento

disparo, explosión fuerte de mi pecho.

 

No exigiremos ningún justificante

confirmando pasión, maldad, bondades:

comprobación de cómo las edades

hieren de amor, la herida más sangrante

que hace morir de amor a las verdades.

 

Y todo el expediente, revisado,

se quedará en su sitio, al descubierto,

pendiente del abrazo, de hacer cierto

el cuento del amor recomenzado

tras cada amanecer: quedará abierto.


POR HUEVOS.

2011/05/26

Como te vi colgando del balcón,

te supuse suicida o muy torpona

para apretar las tuercas de la lona

que le dieran la sombra a tu salón.

 

De modo que, sin guantes ni corbata,

salí de prisa pensando en socorrerte,

sin poder evitar reírme al verte

muchísimo que ver bajo tu bata.

 

Sin ayuda de andamios ni bomberos,

subí y trepé hasta ti como una araña,

oí algún que otro aplauso hacia mi hazaña

y antes que nada puse el toldo entero.

 

Después vino el momento de abrazarte,

bajarnos a la calle y prometernos,

al menos un amor de un mes eterno,

o un vale, para, mínimo, besarte.

 

Y justo, cuando en el suelo te dejo,

de forma inesperada y pavorosa

mi casa ardiendo, como si tal cosa,

pudimos observar los dos de lejos.

 

La cosa fue por huevos, es seguro:

los que freía con aceite cuando

 eché otros dos por ti al verte colgando.

¡Los próximos dos mil los como duros!


Busca a otro.

2011/05/13

 

Te veo y veo vacía tu mirada:

Descarnada, te mueres por mis huesos

diciéndome seguirte;  pides eso

que pides a quien ya no quiere nada.

 

¿Quién mintió al decirte que soy uno

de aquellos que desprecian sus latidos?

Yo tengo muchos besos prometidos

y mis labios no faltaron a ninguno.

 

Así que busca lejos, en cloacas,

o en campos donde has permitido guerras.

Busca un frío corazón y se lo sacas

 

a alguno que abrazó tu mano perra

por vivir para ti, triste bellaca,

y deja que yo ame aquí, pie a Tierra.


En resumen.

2011/04/29

Que te dé la razón cuanto antes,

que sea tuyo el criterio al hablar

que no crea lo mío importante,

que lo tuyo es lo que va a importar.

 

Que me olvide el discurso pedante,

que hay políticos ya para mentir,

que no sueñe más con ser tu amante,

que no mienta al hablar de sentir.

 

Que devuelva tu anillo brillante,

que no moje el pañuelo en sudor;

que no te diga versos ni cantes,

que no envíe palabras de amor.

 

Que te deje tranquila, mi vida,

que me vaya a engañar a otra parte,

que te dé tiempo para olvidarte,

que te deje curarte la herida.

 

Que no siga soñando contigo,

que no aguantas mi estilo de chulo:

que me olvide hasta de ser tu amigo

que me den, en resumen, por culo.


POR LAS PRISAS.

2011/01/22

Don Mendo González Puente,

Gran Conde Duque francés,

se la metió a doña Inés,

del castillo de Cifuentes,

por error, dicen las gentes.

Y al darse cuenta, después,

de que no era procedente,

puso excusas en inglés

y se largó al Penedés,

huyendo de los parientes.

Tras él fueron a caballo,

en carro e incluso a pie,

los nobles y los vasallos

para intentarlo coger,

pero él zampó que ¡un carallo

iba a pensar en volver!

Finalmente hubo casorio

por las buenas entre el duque

e Inés en el paritorio

y el primogénito, Honorio,

fue la insignia de sus buques.

En cuestión de la metida

frontal, mira tú por donde,

fuera o no fuera querida,

no traer condón fue parida

que trajo en cambio un gran conde.

Moraleja: ojo al que avisa

de correr e irse corriendo

sin la menor cortapisa:

¡ni conocer la camisa!

como le pasó a don Mendo,

por correr con tanta prisa.


MÁS DESPACIO.

2010/10/26

 

Busqué tu amor muy temprano,

niño grande, hombre en crudo,

sin temor a estar desnudo

al amparo de tus manos.

 

Y mis brazos, ramas tiernas,

mientras duraba el paseo

de mis piernas por tus piernas,

buscaban tu luz eterna

con el fuego del deseo.

 

Tú, mujer hecha de instantes,

de menos años cumplidos

pero muchos más vividos,

serenabas mis constantes

arrebatos delirantes

con besos contra el olvido.

 

Y, así, paré a respirarte,

a mirarte sin sonrojo,

sin dejar de acariciarte:

así me fijé en tus ojos,

unos faros conductores

para mis ojos perdidos

en esos cuentos menores,

donde sólo los sentidos

parecen saber de amores.

 

Pero, al decirme, “cuidado:

dejar pendientes caricias,

sería, por otro lado,

imperdonable injusticia

para amante y para amado”,

entre prisas y frenazos,

no supe a qué as quedarme:

si en tu calma de besarme,

o apretarte entre mis brazos.

 

Después de un breve intermedio

recorté todo el espacio

que nos quedaba por medio…

y vi bien claro el remedio:

amar, pero más despacio.


Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.