Reflexiones de un sábado por la mañana (LXVII)

2009/06/06

Revisión.

 

El género humano recibió una carta sencilla el domingo pasado:

Según normativa vigente, le recordamos la obligación de presentarse en nuestras dependencias para realizar la Inspección Técnica de Especies.

Para ello, deberá acudir con los siguientes documentos:

-Carta de privilegios que ostenta, con fundamento de derecho y merecimiento. (En el caso de destrozos del planeta que ocupa, deberá presentar justificante de necesidad inevitable de cada uno de ellos).

-Certificado de capacidad de convivencia. Dadas las reiteradas denuncias entre humanos, deberá presentar informe técnico con esquema de humillación sistemática, control de masas e incapacidad manifiesta para el respeto real.

-Firma por triplicado de documento de renuncia a la frase “Mientras no me toque a mí”, modelo Solidar001, una vez leído un par de manuales históricos publicados al respecto y en general sin abrir.

Una vez presentados en cualquiera de las ventanillas, deberá pasar sin dinero ni tarjetas por la puerta que se le indicará a través de la megafonía. Tras entrar sin que se le llame ni pedir permiso, igual que entró en el planeta donde vive, esperará en silencio y actuará según se le indique:

Responderá, tras un mínimo tiempo de reflexión obligatoria y sin gritos, cuestiones sencillas relativas a su existencia, como, por ejemplo, si se cree más, o menos, que otro ser vivo cualquiera.

Responderá si su invento de un dios que lo sabe Todo es lo que le anima a ser malo, pero malo de veras, a sabiendas de que, en última instancia, se puede arrepentir y no tener que dar explicaciones.

Se le pedirán distintas pruebas: Alimentarse sin depredar, vestirse sin coleccionar, y aparearse por disfrutar sin esclavizar. Y, por qué no, reproducirse.

Deberá demostrar su capacidad de freno en el despilfarro, aceleración en las ayudas, responsabilidad en accidentes de ánimo sin culpar a nadie, y otros como saber dejar crecer la idea de felicidad de los demás.

Al terminar, recibirá un informe firmado por la autoridad competente, donde se le indicará si su existencia, su estancia en la Tierra, procede mantenerse. O no.

Esta carta es un aviso, no un expediente ya cerrado.

Ponemos en su conocimiento el plazo mínimo para realizar el trámite requerido y su obligatoriedad irrenunciable.

Fuera del protocolo al que nos obliga la Ley, debe saber que existen atenuantes que han evitado actuar de oficio y borrar del mapa a los bichos humanos. Algunos de ellos los citamos a continuación:

Los abrazos de una madre que olvida el sueño, el cansancio y el egoísmo de sus hijos para volver a cuidarlos cada día y estar pendiente de ellos.

Esos que dicen pertenecer a las Iglesias, pero resulta difícil de creer, pues sí entregan su vida para proteger a los desfavorecidos mientras esas agrupaciones siniestras le dan la espalda para decir misa.

Dado el equilibrio inestable en el que se mantiene, le exigimos la mínima demora para presentarse en la forma descrita en el presente documento.

Universo, a ahora mismo, de ya, de cuanto antes mejor.”

 

Mientras se resuelve el expediente, sinceramente, tengan todos ustedes muy buenos días.

 

 

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