NI UNA PALABRA MÁS, NI UNA MENTIRA.

2010/05/30

Soy muy capaz de generar envidia

y superar al Everest en su grandeza,

por algo sin esfuerzo: mi pereza

y el apoyo vital de mi desidia.

No quiero que haya nada que me impida

quedarme quieto en medio de una cama,

sin la menor señal, pequeña llama,

que diga que mi alma está encendida.

Vendrán luego doctores y pastillas:

cuerpo, espíritu, de las y de los curas,

que encontrarán quizá la frase pura

para que al menos suba hasta una silla.

Pero les miraré con cara vaga,

puede que provocando el desconsuelo,

y al cabo dejen que me vaya al suelo,

da igual lo que me digan o me hagan.

Te pido sólo mi derecho al hueco

que deja la mentira mantenida

de no haber corazón bajo el chaleco

aunque me oigas latir, no queda vida.

Así que déjame junto a mi bota,

que no puede, ni yo, caer más bajo,

ni a pedir cuentas ni a darme más trabajo.

Es así, reina: rey, caballo y sota.

Anuncios

Reflexiones de un sábado por la mañana (CXIX).

2010/05/29

MÁS CLARO, POR SI ACASO.

Año, 2010.

Lugar, Sudáfrica

Condimento especial, Fútbol.

Concentración de riqueza habitual, Mínima.

Concentración de riqueza temporal, más bien transitoria, Impresiona. Desborda.

Ambiente,

Ilusión (¿de ganar algo?), ruido (más ruido que otras veces), declaraciones tácticas, psicológicas, climatológicas. Quizá declaraciones de amor. Pocas declaraciones de renta.

Realidades,

El circo se irá en julio de 2010, volverán los tigres blancos a sus guaridas y las vuvuzuelas se esparcirán entre las arenas de los desiertos, para futuras excavaciones. Lo harán junto a las estadísticas del sida, las matanzas y la desolación.

Aunque haya proyectos mastodónticos en África, hay una pobreza que nos mira de frente sin que se nos caiga la cara de vergüenza.

Aunque les llevemos la troupe completa de bailarines sobre el césped, no le dejaremos aprendida ninguna nueva lección de solidaridad verdadera.

Los planes contra la pobreza tendrán que esperar a la ceremonia de entrega del trofeo allá por mediados de julio.

Después hablaremos.

Mientras, tengan todos ustedes muy buenos días.


Reflexiones de un sábado por la mañana (CXVIII).

2010/05/22

PANES Y PECES. MULTIPLICACIÓN.

Según comenté en este blog hará un par de artículos, lo de discutir la cosa pública se enmarañará durante unos días que deberemos dedicar a ver el fútbol. Oportuno lo de este mundial sudafricano. Y no digo que a mí me la sude, porque allí están ahora casi de invierno.

Pero después, después del verano que viene después del mundial quiero decir, habrá que ponerse.

Quedan algunas opciones.

Una de ellas es que, como siempre, el mercado, tan sabio, tan capaz, se ajuste él mismo, el solo, sin ayuda del dinero público (nada de eso) y a la vuelta al cole, ¡hala!, un nuevo curso, nuevos zapatos, los mismos libros y aquí no ha pasado nada.

El juego es con fuego. Aquí no hay piedad, igual que en la selva –africana en general- donde el débil es merendable. La diferencia con los bichos de grandes dientes es que no engañan.

En cambio, en el sistema capitalista de los numeritos grabados en papelitos que se mojan y dejan a la gente sin trabajo y sin futuro, en ese sistema muy pocos están avisados. La comunicación se da después, con un anuncio en televisión (visión lejana) con explicaciones remotas de cómo el sistema, insisto, se ajusta por sí mismo.

Pero, salvo la cobertura temporal del desempleo, el sistema barre, no ajusta. Deshecha a quien le sirvió, con quien no repartió beneficios en forma de reservas y ahora, o le aprieta las tuercas o no le contrata.

¿Para qué volver a invertir, con los riesgos que eso lleva, sus quebraderos de cabeza, sus preocupaciones?

Ahora bien, si se puede despedir sin dar muchas explicaciones, entonces sí. Porque entonces miro mi balance y, en cuanto tenga para el yate, a tomar por culo la empresa: presento cualquier expediente de regulación y a verlas venir.

Y los que contaban con la nómina, ahí se quedan.

Habrá que multiplicar los panes que nos quedan.

Los funcionarios de sueldo único, al ver que le fraccionan los números, se quedan pensando en un mejor reparto y se tragan la rueda de molino.

Los consejeros de muchas (muchas) empresas públicas, aún se están riendo con la ocurrencia. ¿Repartir?: los contables del derroche no se lo terminan de creer.

La pregunta es qué hacer después, cuando las opiniones que vienen de sitios distintos acaben en una única verdad: que no hay panes y peces para todos. Y que las noticias de deportes –al fondo- no distorsionen La Noticia.

Tienen el verano de margen para ordenar sus cabezas, dar versiones claras y entendibles de lo que pasa y de cómo se va a dividir lo que hay entre los que estamos.

Olvídense de multiplicar si no se resta primero el desorden y el despilfarro, lo que, en suma, nos ha llevado a estar quebrados.

Por otro lado,

Pasen todos ustedes muy buenos días.


Reflexiones de un sábado por la mañana (CXVII).

2010/05/15

PANEM ET CIRCENSES.

Supongo que soy, al menos, de los que interesa que se esté quieto en casa y no pregunte nada que tenga una respuesta sencilla, clara e inmediata. Que no pregunte nada respecto a la que está cayendo, se entiende.

A cambio, los súper sabios y los súper jefes algo me darán.

De momento, deporte.

Ahí lleváis, entre motos, coches, fútbol, baloncesto y, siempre de traca, fútbol de guardia, el lunes o el viernes. Y puede que olimpiadas. Depende de cómo os portéis, decían los abuelos cuando yo era chico.

En fin.

Supongo que si no me gusta ver cómo buscan sacarle el aire a un globo de cuero a unos dos mil euros la patada, tendré culebrones, e incluso películas o buenas series televisivas donde los guionistas han encontrado acomodo y nos tienen bien surtidos.

Pero que esté entretenido.

Mucha digresión llevo ya.

Y ahora, sin avisar, ¿dónde hay una verdad sobre la crisis, por favor?

¿Qué tiene la verdad original, esa tan sencilla en forma de cerilla que incendia una montaña?

¿Quién me quiere vender el origen divino y sagrado del capital y los beneficios ilícitos, salvajes y necesarios de injusticia? Así, sin más.

¿Qué sindicatos tragan por una cosa en una comunidad autonómica y lo contrario en la que está justo al lado?

Aquí me pregunto yo si habrá verdades que, como los vinos, no viajan bien. Y más cuando los que las explican lo hacen, una vez tomadas, como las mejores decisiones posibles.

Por favor, una verdad, aunque sea descarnada.

Que si los dueños del mundo se han cansado de la cobertura de zánganos, pícaros, vagos… a base de los impuestos a sus ganancias (nada se dice de cómo son más ricos cada vez, pero supongo que no hace falta preguntarlo).

Que no hace falta tanta gobierno que intervenga en los negocios (salvo para salvarles a Ellos de la quiebra, o para pagar a la policía que les custodia, o al ejército que mantenga quién manda Aquí…)

Entre países, el juego de la diplomacia consiste en no preguntar nada que moleste, ni olvidar lo que no hay que preguntar.

Así, se mantiene el Equilibrio de fuerzas, pues nadie pone nada en tela de juicio.

Si de pronto aparece una multitud preguntando por qué meter en el mismo saco a los vagos que a los olvidados, se inventa un campeonato nuevo de algo, se retransmite y tenemos después el resumen, en cámara superlenta, de las mejores jugadas.

Quedaremos embelesados y no preguntaremos tanto.

Que además del circo, los emperadores también daban pan… Bueno, esa es otra. Todo se andará.

Tengan todos ustedes muy buenos días.


Reflexiones de un sábado por la mañana (CXVI).

2010/05/08

OFICIOS VARIOS. ESCALAS SOCIALES.

…porque puede ocurrir que, como pasó con aquel joven camarero de Málaga, mientras alguien te pone una cerveza sobre la mesa te resuelva un problema de lógica computacional y te tragues el hueso de la aceituna con tus aires de Bill Gates.

Procuremos, por si acaso, conocer la diferencia entre servicial y servil.

No sé por qué razón se da por hecho que, quienes no somos marqueses ni ministros, sí podemos en cambio hablar de tú a quien realiza trabajos manuales con herramientas, p. e. fontaneros o mecánicos, o menospreciar a quienes de madrugada nos libran de las ratas recogiendo nuestra basura.

Ya está bien.

Resulta cansino volver al fundamento de la desigualdad en el mundo. Y chirría que en países de alto nivel cultural, Europa y demás, aún se tarda poco en menospreciar a los oficios clásicos.

No es fácil pensar en qué haríamos los que nos ponemos una corbata para ir a trabajar si los que madrugan o trasnochan para conducir autobuses se quedaran dormidos.

Los ayudantes sanitarios y los bedeles de turno de noche velan por nosotros mientras dormimos. Los taxistas nos salvan del frío de la madrugada y un montón de ejemplos más me vienen a la cabeza para avisarme de que hay mucha gente imprescindible.

Y si todos deseamos un tratamiento de alteza imperial, ninguno soportamos el de vasallo. Asignamos –en primera valoración- un menor esfuerzo intelectual del carpintero, con matices cuando vemos la geometría que cumplen los muebles y los marcos de las puertas. Pero no pasamos por ser menospreciados dentro de la escala de tratamiento cuando se habla de nuestro trabajo. Hasta ahí podíamos llegar.

Se impone dar los buenos días cuando se pide un café. Ese café nos puede poner el día en marcha, pero no se pone solo cuando entramos en el bar. Necesita que alguien haya enchufado y preparado la máquina. Y molido el café.

¿Ganar todos el mismo dinero? Qué buena pregunta. No, no es eso lo que propongo. Porque no se me ocurre cómo funcionaría el mundo en ese caso.

Pero tener todos un tratamiento de usted hasta que quien quiera eliminarlo lo haga por sí mismo no es mal principio.

Un caso demoledor es el del hijo que observa cómo su padre aplasta a un conserje si éste deja caer una maleta en un hotel. Ese muchacho toma nota del peor manual de cómo se pisotea.

Lo que hay que saber, si se quiere por simple utilidad, es que más tarde o más temprano siempre necesitamos de gente que está incrustada en las organizaciones, que conoce bien sus entresijos y que puede ayudarnos. Entonces nuestra sonrisa y unos billetillos supondrán suficiente cordialidad para que nos echen una mano.

Supongo que planteo una reflexión con moraleja bien clara: Nada de entrar con la frase “Usted no sabe con quién está hablando” actualizada. No propongo servilismo ni permitir que una dejadez nos ocasione daños evitables. También busco la firmeza en la exigencia a cualquier nivel de cualquier cometido.

Lo que buscaba era, poco más o menos, no pisar al cabo ni besar las botas al general.

Tengan todos ustedes muy buenos días.


Reflexiones de un sábado por la mañana (CXV).

2010/05/01

DEDICACIÓN.

Hay quien es generoso con su tiempo y su esfuerzo. Lo segundo, aunque no lo parezca, es más fácil de llevar. Sobre todo si es intenso (empujar un coche), placentero, o intenso y placentero (empujar a una mujer contra un colchón suave).

En cambio, lo del tiempo ya no es tan fácil. Exige paciencia, y eso es poco menos que un espíritu con motor diesel.

Desde que tengo uso de razón (no digo cuando creo que ocurrió) veo la condición de servicial en las mujeres. He nacido en una familia matriarcal, de decisiones rápidas y aplicación inmediata hasta sus últimas consecuencias. Las concreto en la dedicación a los niños y los viejos. No digo que sea exclusivo de ellas, sino que la he vivido más cerca.

Me siento egoísta cuando busco un tiempo exclusivo de lectura, audición de música o visionado de películas, tres de mis pasiones. No es un remordimiento constante, pero se asemeja. Y mucho más cuando, y me acerco al título de mi reflexión, observo a las personas que, como las mujeres de mi familia, dedican su tiempo a los demás.

Hay barriadas dejadas de la mano de cualquier dios, no sólo ese tan verdadero y único de los católicos. Pero no a todas les falta un cura, una persona que, en el patio de las instalaciones de su parroquia, después de trabajar como profesor por las mañanas, se pasa las tardes pendiente de muchos chiquillos y jóvenes para los que coordina clases de recuperación, actividades deportivas… etc., junto a las lógicas de catequesis y preparación para la comunión.

Este año no voy a ganar el primer premio al cantador de virtudes de la Iglesia. Pero es mi obligación, como la de todos, reconocer esos millones de horas lentas y duras de trabajo que tanto consuelo, compañía, cuidados médicos y de higiene, realizan personas entregadas a ello por su fe.

Tampoco seré el creyente del año, por alguna extraña composición sanguínea anticlerical desde que nací, pero siempre es momento de quitarse el sombrero ante la atención, noche tras noche, que realizan a domicilio las monjas a enfermos que ningún hospital puede tener ocupando una cama y que de otro modo estarían abandonados, sin más.

Digamos que al César lo que es del César y mi reconocimiento absoluto, respetuoso y agradecido, para tanto misionero, cerca y lejos, que entrega su tiempo, único e irrepetible, a cuidar del débil.

Con dos cojones.

Yo, hablando de la Iglesia, como soy agnóstico, puedo decir palabrotas. Privilegios que se da uno.

Por supuesto, tengan y pasen todos ustedes muy buenos días.