Reflexiones de un sábado por la mañana (CLXXII)

Resacas. Recelos.

                Parece que se han contado todos los votos. Empieza, por fin, el tiempo de las tomas de posesión de las calles –con sus nombres-, las plazas y las farolas.

                Quedan pendientes algunos pactos. Hay que mirar a quien nos gritó en campaña –y mucho- y a quien devolvimos los mismos decibelios.

                Pero es el juego. El que debe ser el mismo para todos. Teóricamente hablando, por supuesto.

                Salvo la novedad de los indignados.

                Aunque indignados estamos muchos más de los que se han jugado la cara y la lumbalgia de varios días en las plazas para denunciarlo.

Se han reído de ellos en artículos de prestigiosos periodistas de infinita mala leche, que

no voy a decir que escriban mal, todo lo contrario, sino que mal escriben contra ese recelo de que salirse del Orden vaya a ser posible.

                Los han retratado como ociosos y ocupantes de lugares públicos necesarios para celebrar una posible victoria europea de un equipo de fútbol catalán, algo que el Orden, aunque sea un equipo algo descentralizado, no se puede permitir. Y lo han hecho con violencia física unida a la del magistral articulista. Y los han degradado.

                El hecho real de las plataformas que plantean es que tienen un contenido contundente. El Sistema puede regenerarse y algunos de esos puntos, sin recurrir a tópicos de lucha de clases e ideologías, lo exponen con claridad.

                Me da, en definitiva condicionada y revisable, que no ha sido tan clara la recogida de sillas y botellas tras el recuento electoral. Ni para vencedores ni para vencidos. Los dos saben que hay un resquicio, un sumidero por donde se han empezado a caer votos.

                Los analistas son muchos más listos que yo y sé que controlan los flujos votatorios. Harán un seguimiento para saber si Los Otros canalizan estos votos más tarde y así sus gráficos representarán lo que ellos quieren representar: Una ciencia electoral exacta que tienda a que la democracia real sea una quimera.

                Desde ningún grupo con opciones de gobierno consolidadas se han puesto en solfa las reglas. Pero los indignados sí lo han hecho. Piden una participación ciudadana o –mínimo- una facilidad inmediata de control de la gestión pública.

                Basta de multiplicar hasta el infinito la creación de sueldos astronómicos. Esta es una. Las otras vienen en cadena cogidas de la mano.

                Se vienen tiempos de preguntas concretas que no se pueden seguir respondiendo con una muecasonrisa y sin decir nada. Eso provoca recelos entre los dirigentes que no dirigen, los administradores que mal administran y los que temen más al cambio incierto que a cierto desastre actual organizativo de tantos millones de ciudadanos.

                Y todo ese descontrol mental lo ha provocado –a mí me lo parece así- un cierto recelo que viene de preguntas hechas desde la calma. Sin violencia. Me da que sólo desalojándolos como a pordioseros se les podía conferir una imagen de descerebrados. Así se evitan mártires, que luego dan muchos quebraderos de cabeza.

                Pido paciencia y que no se apague la mecha de los indignados. Es momento de fomentar leyes concretas, ir paso a paso, explicarnos las cosas y abrir los foros que hagan falta. Y demostrar a que los que mal mandan que tienen razón al sentir recelos: estamos hablando de democracia real. Esa que pide cuentas por las cosas mal hechas.

                Tengan todos ustedes muy buenos días.

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One Response to Reflexiones de un sábado por la mañana (CLXXII)

  1. Estoy plenamente de acuerdo en todo excepto en que sea el tiempo de fomentar leyes. Es el tiempo en que la justicia que piden los indignados se va a acallar de una manera u otra. El tiempo del silencio administrativo. El tiempo que hace que los delitos de Robo de nuestro políticos prescriba. España ha votado y ha pedido a la patronal que apriete más las tuercas. Que quite derechos adquiridos y le ha dado carta blanca aumentar mucho más sus beneficios. Ha preferido salvar la empresa española a costa de los españoles. Pero España ha votado, y eso es sagrado. No te sorprendas, te recuerdo que el líder mediatico por excelencia es belén Esteban y, antes que ella fue Tamara seisdedos, entonces ganó el PSOE. A mi me da pena, pero soy muy demócrata, quizá por eso me de tanta pena.

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