Negociaciones.

2011/11/26

Jurgen Fosclau, un muchacho del sur de Pergueñeira, se decidió a abordar a Juanita Paños y declararle su amor. Ya estaba bien de tanta mirada de reojo en los bailes, lo que parecía rencor en lugar de seducción.

-Te alquilo mi apéndice colgante para el resto de tu vida, -le dijo al sorprenderla en el camino de la iglesia a otra iglesia, sorprendiéndose él también.

-Habría que valorar las condiciones del contrato, -repuso la muchacha, que repuesta del susto, dejó caer que había estudiado una doble carrera universitaria, Economía y Derecho, con buenas calificaciones en ambas ramas.

-Oh, pues en esencia se trataría de una contraprestación lo más duradera posible del citado acuerdo, durante el cual tu zona púbica vendría en acoger el susodicho imitador del calabacín con suave pero frenética cadencia cada vez que, por naturales inclinaciones, éste lo sugiriera irguiéndose en llamativa presión contra los pantalones que le acogen.

-La oferta parecería suficiente si fuera sostenible, dicho esto en más de un sentido. Pues ¿cómo garantizar la inicial textura y pujanza a partir de esa terrible pero conocida fase en la que los hombres huyen a la taberna en lugar de horadar, perforar y taladrar los cada vez menos húmedos pélvicos túneles?

-Obviamente doy una palabra en un momento, no lo niego; una parada del Cosmos en la que, simplificando, llamo al timbre con las manos llenas de bolsas del mercado, siendo doble la alegría que provoco cuando me abren la puerta, pues no gasto sitio en el perchero para mi abrigo durante un buen rato.

-Conozco de tus andanzas, pero pediría un futuro donde sólo mi abrigo colgase de tu colgador.

-Pides lo que nadie ha visto. Te ofrezco lo que casi nadie se cree hasta que lo ha visto. Te ruego consideres la oferta.

-Lo haré y te lo haré saber en breve.

-¿Breve, breve?

-Inmediato sería más exacto. Si no es contrario a tu digno proceder, procede prócer a mostrar y demostrar en la práctica la teoría que esgrimes con tanta precisión.

-¡Hale hop!, y ved señora mía, lo que no es sino mera exposición a media asta de lo explicado desde que me hice el encontradizo con vos.

-Siento deciros, buen señor, que mi experiencia como contable interina en Senegal hace que, si bien sobresalís en comparación con los comprobados y medidos mástiles locales, venís a desmerecer si tal relación se estableciera con casos concretos de aquel país; Manolongo Boutade y Frandoumbó Bitita sin ir más lejos, compañeros de estudios, los cuales, mirándose de frente, hacían que yo no tuviera que pisar el suelo para ver un concierto de música pelenge, a pesar de que soy bajita. Y hubo conciertos de más de dos horas y media.

-Pues nada, niña, me la envaino, literalmente, y sigo dándole el avío a tu madre, que no es tan remilgada.

-Ella no pudo viajar a Senegal porque no encontró vacunas.

-Pues adiós.

-Pues adiós.


Reflexiones de un sábado por la mañana (CXCVIII)

2011/11/26

Pulverizados políticos.

Lo graciosísimo del título se basa en comparar cómo se fragmenta algo que parece sólido al recibir un golpe inesperado: Si queda más o menos bien sigue siendo un partido. Si no, acaba pulverizado.

Ha, ha, ha… (desgana, desidia, bufido…)

La cohesión es una fuerza definida como la que mantiene unidas las moléculas de un cuerpo. Tiene ejemplos muy visuales como lo es la trenza, formada por finísimos pelos.

Etc.

Ahora tenemos broncas. Inevitables y agrias. En teoría para hacer limpieza –catarsis, que le llaman- o renovaciones, tanto de ideas como de personas, cargos, esquemas y organigramas.

Y de lemas. Hay que rescatar los lemas. Desde los impresionantes “el pueblo unido, jamás será vendido”, o “ea, ea, ea, quien sea se cabrea”, no se ha oído una consigna como es debido en la calle ni en los mítines. Falta garra. Falta estribillo. Hasta los eslóganes se han diluido. O pulverizado.

Eso en los que han gobernado hasta 2011.

Por otro lado, ¿cómo se pulveriza a un país entero?

La receta es parecida a “se machaca a un país con mentiras –en Economía no es complicado- se le hace consumir y comprar lo que no puede pagar ni mantener y a continuación se le somete a un aclarado de realidad. Después se deja secar a su aire.”

Una vez hecho polvo el país se mira hacia atrás y se dan explicaciones que no es posible entender…

Desgana, desidia, bufido…

En este blog tan ingenuo, tan incapaz de análisis profundos, se planteó hace muchos meses cuantificar desde el gobierno cantidades solidarias en lucha contra la bancarrota. Los números tardaron tanto en empezar a sumarse que ahora cualquier presupuesto público es un puro disparate de intento de ahorro.

Si sólo hay deudas, no puede haber ahorro, está claro. Pero todavía nadie ha visto en el telediario al ministro de Billetes y Monedas diciendo exactamente cuantos cargos de confianza hay dando vueltas por las consejerías y los ministerios sin cuantificar exactamente sus gastos. Un poner, por supuesto.

Ya nos han dicho que nuestro sistema de comunidades autónomas no es viable, como si ellos conocieran nuestro país mejor que los que viven en él.

Pero le hemos dado la razón con el despilfarro.

Hemos pulverizado el presupuesto.

No es posible aceptar que no hay presupuesto para nada.

Avanzamos hacia el modelo liberal tragando en dos días lo que se ha construido durante dos siglos. Vamos dando por hecho que el empresario podrá despedir libremente a cualquier trabajador de un día para otro. Como el que lo oye de primeras.

Y no lo vemos.

Será que hemos pulverizado el aire de desgana, desidia y bufidos…

Es momento de saber qué queremos y qué tienen que decir los que ahora parecen sólidos, cohesionados por muchos millones de votos.

Es momento de ver qué les define. De conocerles por sus actos.

A la espera quedamos.

Tengan todos ustedes muy  buenos días.


Reflexiones de un sábado por la mañana (CXCVII).

2011/11/19

En campaña (y 6).

Es para mañana, dicen. El cambio, la evolución, el timón, el motor, la solución.

Dicen los dos. El resto de los partidos no parece poder decir mucho.

Ahora es tiempo de enfriarse y pensar en que algo de espíritu generoso debe caber en cada uno de los candidatos. Insisto en cada uno de los dos, porque el bipartidismo me hace olvidarme de cualquier otro.

Vuelvo a pensar en la dedicación, el tiempo, las energías gastadas en cada mitin, en cada caravana. No son unos muchachos. ¿Cómo aguantan? Tanto viaje, tanto machacar ideas, explicar programas, dar sentido de Estado, parecer coherente. Es muy duro y hay que valorarlo.

Pero…

¿Nunca dicen nada bueno uno del otro?

¿O blanco o negro?

Las soluciones pasan por entender qué cambio ha dado el mundo, no qué tonto es cualquiera que no le vote a uno.

El capitalismo, el juego del capital, el sentido del beneficio por encima de todo, se ha adueñado de modo salvaje de la forma de convivir. Ahí están las soberanías nacionales huyendo de un proyecto común, buscando que se desate el sálvese quien pueda en Europa para soltar lastre y crecer de nuevo al ritmo que marque la especulación.

Entender cómo defenderse del campeonato mundial de monopoly es lo que quiero oír del futuro presidenciable.

Quiero que por primera vez se concrete algo. En mi cabezonería necesito una explicación definitiva del futuro inmediato. De cuán pobres vamos a ser en aproximadamente cuanto tiempo.

No me sirven los chascarrillos gastados en otras campañas con lemas mucho más gastados.

Los ideales se han pisoteado. Se quiere mandar sin control en las empresas y disponer del trabajador sin intervención estatal ni sindical. A eso le llaman flexibilidad. Se descapitaliza al Estado para que rebajar los impuestos lleve a la felicidad, aunque el desagüe se lleve muchos logros sociales en forma de proteger al débil. Y de modo simétrico, se siguen pagando comilonas y chocheces con Visas del Partido o facturas del ayuntamiento.

Sin impuestos no hay estado, por tanto no hay amparo para el que se cae del carro. Y para montarse de nuevo, de acuerdo, que nos den una mano, no que nos cojan del culo para subir.

El jodido término medio. El acuerdo. El pacto. ¿Nada de nada? ¿Uno tira lo que el otro levanta? ¿Para cuando la idea de nación? ¿Qué hay de esas competencias para las comunidades autónomas? Sí, sí, sí, esas que cumplen “estar todas por encima de la media”. Tampoco es fácil la negociación con un gobierno central que no sabe cómo llegar a acuerdos con ellas.

Al menos en educación y sanidad, insisto hasta que me muera, el pacto es necesario. Quizá nombrar a la Corona como árbitro universal para acoger a estos dos pilares e intervenir en su administración. Así, hasta la Corona vendría a implicarse en la idea de mínima armonía por encima de ideologías más vaciadas que vacías.

Ninguno de los dos partidos se arriesga.

En fin,

Tengan todos ustedes muy buenos días.


En campaña (5).

2011/11/12


Uno tiene preparado su mitin, que incluye reírse a rompemuelas de la cara del adversario político, con docena y media de chistes picantones y alguna anécdota gruesa ¿no?

Pues ahora va y se pone malo, el pobre, y a ver quién se mete con uno que está en cama rodeado de cámaras y ayudas de cámaras, todos a ver quién más pendiente de su dolencia. Dita sea: cambio total de estratagemia.

De la versión (1) “Pero qué cambio ni cambio ni recambio va a hacer ése, si nunca lleva cambio, si hasta el periódico lo quiere pagar con cheques, pues claro que sí, ha ha ha hass.”

A la (2) “Estamos abiertos a estudiar las innegables derivaciones y golpes de timón que vemos en otras ideas, siempre dentro del respeto. Y que se mejore.”

De la (1) “Pues no entra ese que ya sabemos en un hospital público y dice, dice ”Yo es que me pongo malo asquí, esto está como muy lleno de pobresss”.

A la (2) “El magnífico sistema público, que acogió del suelo a este dignísimo adversario, nos lo devolverá de una pieza, con recambios nuevos, en menos que canta un gallo. Desde aquí le deseamos que se mejore mucho, a ver si hay suerte”.

De la (1) “Que va a sostener las pensiones, dice el bacalaílla; pero si se ha olvidado de las pensiones, si ha vivido siempre en hoteles. Y sostenes, ese en películas los habrá visto si acaso, ¿manquesí?, ha ha ha hasss”.

A la (2) “Nuestro dignísimo oponente propone un nuevo pacto por  mantener la comida caliente diaria de nuestros mayores, o por lo menos diaria. Una idea más que admisible en un pacto global de Estado. Y a ponerse bueno, león selvático.”

De la (1) “Que va a emplear a todo el mundo en este país, dice el jimbaya. Si no se ha leído en su vida ni el manual de instrucciones de empleo de un lápiz. Si es que no saben qué prometer”.

A la (2) “Si es que cada día nos acercamos más al consenso, coñostias; si se ve la voluntad de acercamiento en ese prócer que yace en el lecho del dolor y no renuncia a propuestas válidas, como esta de que la gente trabaje y cobre y coma. Cuánto te echamos de menos, campeón de campeones; Barça, que eres un Barça en persona.”

Rinnnnnnnnnnngggggg.

-¿Sí?, dirme, dirme. ¿que cómo? ¿qué qué de qué y qué? ¿Y se ha levantado o ha dado la rueda de directo en prensa televisiva? ¡La madre que lo trajo!

Llamada por los móviles.

-¡Niños!, ¡todos ustedes vosotros sin falta, asesores de algo!: ¡A trabajar y volver a la versión (1), que el robagaitas de las corbatas a cuadros cabalga de nuevo. ¿que qué ha sido? Pues por lo visto una mihita de cagaleras intensas, no avisativas, pero transitorias al fin y a la postre. De ahí que mantuviera alejado a su equipo y lo de visitarle tormundo con una tapaboca con gomillas, una masbaratilla de esas. A por ellos, que están que no pueden.

 


Reflexiones de un sábado por la mañana (CXCVI).

2011/11/12

Desgana.

 

A mí lo de la crisis no me sirve en ascensores, viajes en taxi ni colas del pescado. Yo siento la picadura de la tertulia en los higadillos, como se me sube el veneno por el sistema arteriovenósico y la crisis no sé… no me llena. Porque no da tiempo. Y eso, como todos los coitos interruptus del mundo, quita las ganas.

Una buena charla tiene sus tiempos: su creación –mejor si es espontánea-, su aparente estudio del terreno –como los púgiles, asaltos de tanteo-, y su desarrollo más que probable en bronca, ya sea mutua ya sea concelebrada contra El Sistema, aunque sea el Métrico Decimal, que ya está bien de tocar las brevas.

Propongo foros callejeros.

La crisis se tiene que discutir, sin lugar a dudas, en la calle. Siempre con mucho acompañamiento de ademanes, caras crispadas y manos en constante movimiento.

Nada de tertulias apagadas, técnicas y ordenadas. Porque se duerme uno. Y eso se consigue a base de desgana. De falta de emoción. Las tertulias radioperiodistelevisivas se diluyen en su infinita delicuescencia. Y nos dejamos embaucar, creyendo que hemos follado. No: sólo nos han jodido. Hay diferencia.

La crisis es un saco sin fondo.

Nosotros estamos desfondados.

Hace falta una limpieza a fondo.

Y es que en el fondo siempre está el tío del saco.

Y yo temo no poder sacar mis fondos.

Me cansan las conversaciones, insisto, que no llevan a ninguna parte –la mayoría- pero que, además, no tienen la menor escenificación. ¿Es que los sainetes ya no forman parte de nuestro ADN?

Salgamos mientras el aire se pueda respirar gratis –ojo a los posibles recortes- y chillemos. Si estamos indignados todos, lleguemos a un acuerdo y pidamos definitivamente una lista pública de los sueldos –en nómina y fuera de ella- de TODOS los funcionarios públicos.

Otra gracia:

Se subastan coches oficiales y tan panchos.

Es la caraba. Puede que el mismo que lo ha usado y lo ha puesto a punto a cargo del presupuesto público, ahora sea de los pocos con dinero para pujar y se lo lleve a casa por un mierdiprecio. Es descojonatriz.

Qué desgana. Qué aburrimiento, ¿no?

Creo que hay alguna sentencia por ahí que ha trincado a un trincón/trincona y le ha dicho que –la voz trémula- devuelva la yesca que se ha llevado.

Esto sí que está bien: hace hervir la roja dentro del sistema circulatorio, limpiando trombos de aburrimiento al pasar.

¿Resumen, lo de siempre?

Que no, señores, que no: que cada uno pague lo suyo. ¿Que entre todos lo pagamos y él solito lo gastó? Ni mijita.

Y ahí va la solución: que se inventen la honradez. Y que cada céntimo sea el único lema de todas las campañas.

Y nosotros a lo nuestro. A vivir con ganas. Cojoños ya.

 

Tengan todos ustedes muy buenos días.


En campaña (4).

2011/11/06

 

-Mu güena noshie, ñoras y ñoritas todas ustedes varias. Asercarse por dio que vai a cuchar una sarta de promesa electorales que no vai ni a darse cuenta de en qué momento vuestras bragas pasaron al suelo desde la que supongo su posición naturá. Asercarse pué.

Se acerca docena y media.

-En este mistin, celebrado en el incomparable marco de la abadía de Santa Gonista, sus vi a prometé pareha de porvo semanaleh fija. Y a lo loco, sin avisá, aunque estei guisando en ese momento. Según daremos por escrito, vuestros hombreh apareserán de pronto como salidos de la oscuridá o de una habitación de la plancha; pero salidos.

Se acerca otra docena.

-El posgrama nuestro incluirá unas maniobras seguras e inesperadas con inicio en el prescindir del delantal. Del de ellos.

-¿Y qué pasa si sarpica una mihita de sarsa en los güevo de mi hombre? No digo que pase siempre, pero al principio, el freí tomate tiene esos riesgos inherentes.

Es una de las primeras, una cuarentona guerrera, de muslos reventones. La mujer del ponente, sin ir más lejos.

-Tú tesperas en casa hoy con un gaspashito  y la turmi a bajas revolusione y no corro peligro cari, que ar finá no pasó na grave.

-Güeno, sigue.

-Pos como iba diciendo, que el que nos vote sepa que esto va sé un fijo de entrada para la convivencia maritá en el futuro inmediato. Según nuestros datos, el partido otro propone un revolcón mensual con aviso previo y acuse de recibo. Una cosa muy desabrida y tristísima.

Aplauden las de cerca y se acercan unas pocas más.

Los maridoparejas se quedan una mihita atrás, con el botellín fresquito a un euro que da el partido, esperando a pedir unos bocadillos para acompañar.

-Este nos está metiendo en un fregado de dos pares de brevas, -dice uno que va cuarto en la lista.

Sigue el mitin, en el que empiezan a caer globos de muchos colores.

-Que estos globos, en realidad condones de alegres formas y texturas, simbolicen cómo se crecen los hombres que nos votan…

Explotan algunos globos.

-Darse cuenta que los que estallan son del color del partido de los otros.

El candidato sólo ve mujeres cerca del estrado. Los maridoparejas están guardando la barra del bar entre todos. Pero no hay quien lo pare.

-¡Y los jueves, amigas mías de toda la vida!, ¡los jueves! ¿Quién puede demostrar haber follado un jueves? Pues leed el apartado doce de nuestro programa; un notario tomará las pulsaciones a una muestra representativa de las parejas que se encuentren en casa los jueves a eso de las siete y media de la tarde y publicará sus estadísticas al día siguiente. Comprobaréis cómo sube la media del polverío, sin que nadie se quede a medias.

Primeros aplausos dignos de llamarse así.

El orador se crece.

-¡Vota al partido que propone no ver tantos partidos y meter más goles!

Los maridoparejas ya han abierto las puertas de emergencia. El del bar, el más prudente, deja poco a poco encendidas sólo las luces alrededor del escenario. En plan Gran Evasión, va dejando salir a los aterrados muchachos en pequeños grupos. Uno de los últimos que jura por su madre que él no ha incluido ese apartado en el programa electoral, pega una carrera impropia de sus años. No sabe a dónde ir. A cualquier sitio, piensa, distinto de casa.

Y es que hoy es jueves.


Reflexiones de un sábado por la mañana (CXCV)

2011/11/05

Salir de la crisis.

 

Hay que saber tantas cosas para entender cómo nos metimos en la crisis que supongo muchísimas más las necesarias para salir.

Me da que si veo cómo se ha liado una guita será más fácil deshacer los nudos. No sé yo.

Si hay países con deudas grandes, los números empiezan a crecer en todas direcciones y resulta que nadie paga a nadie. Ni el Estado ni las administraciones de menor rango sueltan la mosca. Algo falla, porque el dinero no se ha quemado.

¿Cómo se inventan los agujeros contables?

Si el dinero se ha gastado, ¿ya no sirve para usarlo otra vez?

Hasta aquí un cierto estilo de desvarío.

Si algunos o muchos países deben mucho dinero, no queda más que pensar en ayudarles para que la mentira de lo que nos debemos unos a otros no crezca hasta el absurdo.

Por cierto, la deuda externa que agobia y angustia a países sin desarrollo supongo que tendrá que esperar a que los países que sí tenían la opción de administrar algo pongan los números de forma en que aquí no haya pasado nada. Suponiendo que las trolas contables se puedan sostener.

¿Qué significa que un país tenga treinta mil millones de euros de deuda? Si dividimos esa cantidad entre (un poner) los 46 millones de habitantes de España, salen unos pocos de millones de euros por habitante. O esto es de tontos o es de locos.

¿En qué se sustentan los dineros públicos –mejor las cifras, dinero no queda- para que de verdad supongan la expresión de la ley más importante, la que rige la convivencia cohesionada por un Estado?

Vamos a ser más pobres. Unos mucho más que otros. Pero no tengo –no sé si hay- sensación de agujero tapado.

Se mira a la Bolsa como termómetro.

Nadie habla de perdonar deudas de un día para otro.

No sé cómo se realizan las transacciones, cómo van los numeritos de una cuenta a otra, entre naciones.

Equilibrio, economía mundial… ¿o simple tira y afloja creyéndonos en Occidente –como siempre- más merecedores de mantener un status de dioses?

No deberíamos.

Tengo la cabeza dura. Mi propuesta es la de estados más fuertes, menos dependientes de las huecas especulaciones. Privatizar es perder la teórica solidaridad, la única opción de futuro económico estable. Generar y ganar sólo dinero es perder futuro. Los tiempos nos dicen que hay que derrochar menos en burocracia, creada para sí misma desde hace siglos. Pero no se pueden abandonar los hospitales al mejor postor. Ni a los viejos.

Esta crisis ¿es atasco o es desfalco?

A partir de la crisis financiera han salido a la luz problemas estructurales. ¿Es que sólo el inexistente dinero circulante bastaba para tapar la mentira de vivir por encima del sentido común?

Si vamos a ser más pobres, seámoslo cuanto antes. Los golpes siempre duelen menos si los ves venir. Pero que alguien diga algo que sea verdad. O que no mienta en las cifras.

Tengan todos ustedes muy buenos días.