Reflexiones de un sábado por la mañana (CCXXIX).

2012/06/30

Verano Mix 1.

 

Milagros. Esas cosas que pasan sin que nadie pueda explicarlas.

El máximo representante de la Justicia se ha tenido que largar a lo justo, antes de que le ajusten las cuentas. En lugar de una de recomendación, se ha llevado la carta de ajuste al despedirse.

 

Rarezas. Otras cosas que pasan sin que nadie sepa explicarlas.

Una representante parlamentaria llega muy, pero que muy tarde, al decir “que se jodan”. Lo menos seis o siete años tarde. Es jodida la cuestión: Maleducada y tardona.

Un programa electoral explica a la perfección lo contrario de lo que va a acometer el que lo programa. Y ocurre en menos de un santiamén, período de tiempo mucho menos laico que un periquete.

La prima de riesgo, esa con la que nos intentábamos juntar en los veranos pendientes de un sopapo de los abuelos, se pone cada vez más alta, más fuerte y más distante, haciéndonos con el tiempo más pequeños, más débiles y más tristes.

 

Cabronadas. Cosas que pasan sin que nadie quiera explicarlas.

La educación, en los últimos reductos, va siendo reducida a una cosa más íntima: más privada. Más al alcance de los que saben valorarla. De hecho, tenemos un 2,2% de incremento del “buenos días, su Señoría” en varios barrios de la periferia de varias grandes ciudades.

La salud se resiente, pero por vicio. Si alguien se queja es, en general, por lo mismo, o sea, de vicio. Y ser vicio sanitario no tiene perdón.

Las grandes fortunas se recuperan. Cuán poco se valora el trauma que pasó por sus poseedores en aquellos tiempos del impuesto de lujo. Como si ellos se pudieran permitírnoslo.

Los capitales de los patriotas se evaden. Las capitales, de momento, no. Las Autonomías no se sabe. Se fugan los billetes, pero las monedas, desde el doble euro al céntimo salvador del cambio en las compras, ésas se quedan. Aunque ya empieza a notarse cómo el español –a esta última- se dobla cada vez más, se agacha y la recoge.

La Ley de dependencia, no podría ser de otro modo, depende. Lo cual nos lleva a recordar la Guerra contra los Gabachos, pendiente de tirabuzones, rizos y demás juegos de palabras que conduzcan a que no se conduzcan los coches que lleven a dependientes en carreteras de pendientes. No sé si me explico.

 

Tengan todos ustedes muy buenos días.


Reflexiones de un sábado por la mañana (CCXXVIII).

2012/06/23

El Faro de Alejandría.

El paro de Andalucía.

Una de las maravillas del mundo. Por lo que deslumbra, lo que se ve desde lejos, lo que simboliza.

Una de las pesadillas del mundo. Por lo que acostumbra, lo que viene de lejos; lo que se eterniza.

Esta maravilla va a durar bastante: unos mil seiscientos años, hasta que en el siglo XIV los terremotos la derriben.

Esta pesadilla va durando bastante: unos seiscientos años, desde que en el siglo XVI los latifundios se suscriben.

De nuevo, como el Mausoleo, el nombre de esta maravilla -que en realidad es “la Torre de Faros”- designará a todas las construcciones posteriores realizadas con el fin de mostrar el camino a los barcos.

Por huevos, como en un sorteo, el nombre de esta pesadilla –que en realidad es “Los pobres al paro”- designará todas las contrataciones posteriores realizadas con el fin de mostrar el camino a los parados.

Pero esta vez la maravilla no va a ser un templo, ni ninguna otra clase de edificio, sino una torre. Para guiar a los numerosos barcos que acuden constantemente a Alejandría, el rey ha decidido construir una torre que identifique el lugar de la ciudad desde muy lejos. Para ello han escogido la pequeña isla de Faros, frente al puerto.

Pero esta vez la pesadilla no va a ser un decenio, ni ninguna clase de siglo, sino un corre que corre. Para guiar a los numerosos parados que acuden constantemente a Andalucía, Rajoy ha decidido construir un despiporre que planifique el parar desde muy lejos. Para ello ha elevado la cifra pequeña del paro, un 20 por ciento.

El arquitecto Sostrato de Cnido dirige las obras, que conforme avanzan, adquieren un aspecto más impresionante. Cuando se finaliza, la torre mide más de 120 metros. En su cima está equipada con espejos metálicos para señalar su posición reflejando la luz del sol; y por las noches, a falta de luz, se enciende una hoguera.

El circunspecto Sor Rato se ha ido, pero ¿dirige las obras que, conforme se auditan, adquieren un descubierto más impresionante? Cuando se fiscaliza, se ve que corren más de 120 rectores. En su cima, quedan marcadas los efectos vandálicos tras apuñalar su balance de situación contabilizando en cruz; y por las noches, a falta de luz y taquígrafos, se entiende lo que era.

Vamos a saltar ahora unos setenta años hacia delante, y a viajar de nuevo a Egipto. Estamos en el año 280 a. de C., y desde que Alejandro liberó a este estado del dominio persa, los lazos entre griegos y egipcios se han estrechado: tanto, que su rey Ptolomeo II, es de origen griego.
Esta fusión de egipcios y griegos tiene especial relevancia en la capital, Alejandría. Fundada por Alejandro Magno en el 332 a. de C., esta próspera ciudad se ha convertido en el más importante foco de la cultura helena.

Vamos a saltar ahora unos setenta años hacia cualquier parte, y a viajar de nuevo al inicio. Estamos en el año en que te he visto, y desde que Votando se liberó a este estado del dominio pelma, los lazos entre PP y PSOE se han reliado: tanto, que su rey, no bromeo un segundo, no rige el riego. Esta confusión de pijos y legos tiene especial relevancia en la capital de Andalucía, fundida por Fandango Mango, en eso del 92, y se ha convertido en objetivo del más importante foco de la incultura y la pena.

Tengan todos ustedes muy buenos días. 


Reflexiones de un sábado por la mañana (CCXXVII).

2012/06/16

Goles y demás.

El primer gol siempre es el más difícil, porque te coge desprevenido. Supone un atrevimiento, un desvirgamiento de la hasta ese momento impoluta y blanca red, que recibe un golpe violento. Ella se limita a templar la fuerza del balonazo y a acogerlo con suavidad, dejándolo inerte sobre el pequeño terrenito que ocupa, con la linde de sus palos, que forman una puerta abierta con un portero que hace lo que puede, el único que tiene mano para echarle una ídem sin que nadie se lo recrimine.

El segundo, dentro de cierto respeto, ya supone que, además, se entra en la portería como Pedro por su casa. No parece que nadie mande mucho por allí y se cuela cualquiera incluso sin preguntar, a recoger la pelota y llevársela.

Si se producen un tercero y cuarto, toda la vecindad se pone a murmurar y muchos de los que más se acercaban a la portería para preguntar y animar se levantan y se van. O se quedan pero callan, pensando en que se ha perdido hasta la mínima sensación de respeto.

El primer gol fue “que no viene el lobo”, al que los pastorcillos respondimos saliendo a merendar a los prados con jamón financiado en lugar de pan y aceite.

Como el lobo no iba a venir, esa tarde no guardamos las ovejas y nos olvidamos de guardarlas al día siguiente.

Y va el lobo y viene, con colmillos blancos, impolutos, sonriendo. Y se sienta a nuestro lado. Incluso le invitamos a comer.

Cuando empezamos la siesta, el lobo se dio un festín.

Tras explicar que nuestro jamón lo financiaba él, se lo comió. Después, al ver que no reaccionábamos, acompañó el jamón, nuestro jamón, con el pan y el aceite que parecían intocables en nuestra sana merienda de pastorcitos.

Una vez que masticó despacio nuestra primera línea de ingenuidad, confianza y descrédito a todos los rumores, afiló sus colmillos y empezó a comerse ovejas, por lo cual –dijo entre masticados-  allí sobrarían –era lógico- un buen montón de pastores.

-Ley de vida, -dijo con los ojos centelleantes.

La tercer y cuarta vez que habló, mirándonos las mollas, ya no sonreía. Sabía que su miedo nos aterrorizaba. Pero sobre todo sabía que nos paralizaba, que ya puestos estábamos a su merced.

Si no sacamos de centro y nos vamos al empate inmediato, pongamos al portero a sacar la basura, porque no parará a nadie y aquí cualquier delantero extremo neoliberal entrará hasta la cocina sin dar ni las buenas tardes.

Si a la primera dentellada no mordemos, es que ni nos creemos que el Estado es una organización para resolver cosas de todos ni los líderes unos simples servidores públicos.

Y, por cierto, interinos.

Tengan todos ustedes muy buenos días.


Reflexiones de un sábado por la mañana (CCXXVI).

2012/06/09

De presiones y depresiones.

 

Son tiras y aflojas. Son tiros al aire. Se ponen de tiros largos y les da la risa floja. Son los líderes europeos y mundiales.

Juegan a que sí pero ya veremos.

Representan el por supuesto, aunque no de momento.

Piden las condiciones que saben pactadas desde mucho antes de reunirse.

Y pasan los días.

Y los que tenemos por delante una incertidumbre en cómo nos van a atender en el centro sanitario más cercano o despachar en la farmacia del barrio, seguimos perplejos. Ajenos al sainete.

Ellos presionan, como héroes solitarios, abanderados.

Nosotros nos deprimimos, como parias solitarios, abandonados.

Su presente es glorioso, en pleno huracán de decisiones trascendentes. Son la historia en cada reunión.

Nuestro futuro es incierto, tanto el inmediato como el previsto en el resultado ya conocido de las reuniones de los que ya lo han decidido.

Los días de Europa han sido marcados por el dólar hace mucho más de un siglo. Aquello del Maine, las pre y post guerras mundiales… con esta tercera mucho más sutil y teledirigida.

El capital. Ah, bueno.

La intervención estatal, que estorba. Usted perdone.

La subvención, ese cáncer. Presión salvaje.

La indefensión, esa maldición. Depresión malaje.

El momento parece de vida, intensidad, negociación. Sólo dentro de cientos de años, en el mejor de los casos, alguien dirá cómo fueron estas conversaciones para terminar con un estado de cierta protección al débil y cierta alegría por sentirse amparado en los casos graves de falta de medios para vivir con dignidad. Entonces se sabrá que el capital y sus mariachis no tenían límite, no lo conocían para su Orden Universal. Ahora vamos sabiendo cuántos se apuntan como correa de transmisión de las presiones: llevando rumores, amenazas y miedos a los que no tienen dónde agarrarse. Sin importar su depresión, esa desgana del que tiene una buena mano de cartas y sabe que el de enfrente –siempre- acabará haciendo trampas.

Como en el capitalismo salvaje, que siempre necesita pobres. Si no, no se entiende para qué están los ricos ni la injusticia.

 

Tengan todos ustedes muy buenos días. 

 


Reflexiones de un sábado por la mañana (CCXXV).

2012/06/02

Pero ¿qué me cuentas? ¡Cuántas cuentas!

 

¿O son cuenta cuentos?

La aplicación informática de una entidad financiera permite conocer, en un momento, en un “ya” inquisitivo o auditorial, el estado financiero, económico y, por supuesto, el billetero y monedero de todo el garito.

A mí que no me ostien.

Si un banco gordo dice hoy algo de 300 millonitos beneficiosos, no puede decir mañana, al amanecer, que en lo de ayer son 3000 pero faltantes, o sea, un dato revolconante, algo como una pirueta, un volapié. Una patada en los blefos.

¿Cuántas cuentas han hecho?

¿Qué cuentas son esas, pordió?

¿O son cuenta cuentos?

Si Panadería Pellerín se presenta en dicho banco, un poner, a pedir un creditillo, pongamos que unos quince mil (que por arte de seguros protectores se pone mínimo en dieciséis mil quinien), el banco le solicita más cuentas. Más y mejores. Más y mayores. Más y más bonitas. Como más saludables, no sé si me explico.

-Se explica usted muy bien, -responde Luis Pellerín, que ve chungo el renovar su horno y seguir trabajando de panadero.

Pero Luis paga a un gestor de probada profesionalidad prestigiditadora y presenta a los dos días un balance que aproxima los beneficios al paroxismo gracias al modelo del centro Contable de Chochonia. Una obra de arte comparada con las cuentas a mano del principio, hechas factura a factura, contrastadas con el movimiento de la cuenta corriente.

-Esto es otra cosa, -le responden-. Dónde va a parar.

En resumen, el rigor al guano. Al peo directo. Si usted se nos pone técnico, no lo entiende ni la Virgen Santísima del Priorato de Santa Papela; menos mal que ha optado por moderarse: así puede que su causa no termine muy malota.

Si este plan se “proyecta” y en este caso quien pone al descubierto la verdad del magno Balance es uno al que no hacen ni caso, como norma se deja pasar un tiempo. Tras este período de maduración, los técnicos prestigiditadores se balancean en el balance hasta que da beneficios. De hecho, no meriendan hasta que eso pase. Se deja enfriar y se presenta, una y otra vez a la Autoridad Monetaria Revisadora.

Hasta que una ráfaga de viento huracanado levanta los papeles y deja ver el esqueleto de un cuadro de cuentas que la Ley describe claramente cómo detallar, pero que nadie ha querido revisar desde el primer hasta el último numerito.

Y entonces, va el abismo y se abre, el muy capullo con cara de asombro y desconcierto, de pasmo. De sorpresa.

Salen los directivos, que no devuelven ni el suelto en monedas de sus compensaciones a los servicios prestados y trincan el primer tren, que es más seguro: el tren del amigo pendiente de otro vagón con sopa boba de números largos, no de letras impagadas.

Ningún banco tiene una contabilidad ajena a sus aplicaciones informáticas. Basta de gilipolleces, por favor, y cuéntennos la verdad.

Digan quién, cuándo y en qué bolsillo se ha llevado un puñado de billetes alineados, encarados, quizá recién hechos. Quizá con esa fajita de papel que le ponen para que no se revuelen. Como las cuentas. ¿O son cuentos?

 

Tengan todos ustedes muy buenos días.