Reflexiones de un sábado por la mañana (CCXXXVIII).

2012/09/29

Sociología.

 

Estudio de los fenómenos socioculturales que surgen de la interacción entre los individuos y entre los individuos y el medio.

Debe ser cierto ésto, pues da por hecho que hay cultura, que de la interacción entre los individuos no salen sólo maldiciones y golpes y que, además, hay un medio para que los individuos hablen con el Medio y que no los quiten de en medio en cuanto median las provocaciones de algunos medio descerebrados de la Edad Media que se meten siempre por medio sin que nadie los llame. Sólo para salir en los medios.

 Ciencia que estudia el desarrollo, la estructura y la función de la sociedad.

Pues sí, ahí sí que sí. El desarrollo de la estructura y la función de la sociedad están demasiado claras:

Como un amigo diría,

Tras repartir los escaños,

Democracia dura un día

Dictadura cuatro años.

 Otras disciplinas de las ciencias sociales (economía, ciencias políticas, antropología y psicología) también estudian temas que caen dentro del ámbito de la sociología.

Los científicos políticos, con toques de antropología pasilleros (no cambiar s por j, por favor se lo pido) detestan la calle, tan bullanguera. De ahí trabajar (mucho mejor, dónde va a parar) en los laboratorios del Congreso. De ahí, por fin, la explicación científica de no dejar que los experimentos se alteren con entrada de ciudadanos patógenos, que podrían alterar hacia la humanización cualquier decisión de los científicos políticos. Ojito con eso.

 Los sociólogos estudian las formas en que las estructuras sociales, las instituciones (clase social, familia, comunidad y poder) y los problemas sociales (delito) influyen en la sociedad.

Si aquí cualquiera va a querer que se le oiga, nos dan las tantas. ¿no nos han dado ellos mismos el poder? Entonces ¿de qué se quejan? No hay quien los entienda.

 La sociología se basa en la idea de que los seres humanos no actúan en base a sus propias decisiones individuales, sino de acuerdo con influencias culturales e históricas y según los deseos y expectativas de la comunidad en la que se encuentran.

Hi, hi, hi, hiiiipfffff, ustedes perdisculpenme, es que este DRAE es la hostia peluda. Bueno sí, sus deseos y expectativas, pero fíjense en los equipos de fútbol a principio de temporada, ¿no? Todos, hii hiii hiiiiipfffgggg, aspiran a lo máximo, a hacerlo mejor posible, hias, hias, hiasss… aaaiiiiiii, criaturitas.

 Así, el concepto básico de sociología es la interacción social o la respuesta entre individuos, ya que esta interacción es el punto de partida para cualquier relación en una sociedad. Los sociólogos que estudian los detalles de las interacciones de la vida cotidiana reciben el nombre de microsociólogos y los que se ocupan de los patrones de relación entre sectores sociales más amplios (el Estado, la economía e incluso las relaciones internacionales) reciben el nombre de macrosociólogos.

Socios de una sociedad sin voz, sin voto y sin cuota de participación, por tanto sin acciones. Curioso que tengan que ser las Anónimas las únicas donde un papelito SÍ te da derecho a hablar. Previo pago, oiga. Usted perdone, claro que sí.

El Congreso atacado por hordas ciudadanas sin un listado de su personalidad jurídica propia, más allá de ser quienes nos dan su confianza. Envíen cien dotaciones de sociólogos armados hasta los dientes de criterios que cualquier socio lógico entendería.

 

Tengan todos los que puedan de ustedes muy buenos días.


Reflexiones de un sábado por la mañana (CCXXXVII).

2012/09/22

Si yo fuera.

 

1).- Uno que se cree la profesionalidad de la clase política, confesionalidades aparte.

Pues cogería ¿no? y los pondría en una lista, con su cosa que hacer de cada uno ¿no?, y al lado su sueldo, con un dibujito donde, pinchando, saldría un pdf con el detalle de su nómina. ¿Qué?, ¿Cómo se te ha quedado el cuerpo?

2).- Uno que se cree que la Iglesia está para trascender algo menos y atender algo más a la dignidad del ser humano.

Pues iría casa por casa con el párroco menos taciturno de turno (que podría también ser noc-turno, con el jaleo que hay de madrugada) y me jugaría la cara denunciando cuántos niños/as están siendo explotados como animales, para solaz de tanto triste incapaz de arriesgarse a que le quieran, como hacemos los demás.

3).- Un tipo que tuviera mucha elasticidad y pudiera transmitirla.

Pues aguantaría muchos meses más estirando el dinero de los ¿ahorros? sin que me pasara nada de nada. Aunque cuando digo esto no quedo bien y me responden “es que eso que tú dices es muy elástico”. Pues claro, les respondería yo.

4).- Pescador.

Pues volvería a coger mi caña, mi radio y mi bocadillo y me iría al río. Volvería a casa a la hora que me diera la gana, sin reuma y sin peligro de ahogarme. Sólo temería el morir de aburrimiento, quizá, pensaría alguna vez, mientras seguro que en mi cabeza seguirían sonando las olas al descuajaringar mi barco.

5).- Banquero.

Me haría un calendario de gastos, míos y de mi banco ¿no? hasta, por ejemplo, cien años a partir de hoy. Que si amortizaciones acumuladas (banco), que si colegio de los (hasta) tataranietos (casa), que si costes por apunte en cuenta a partir del quinto y por cliente (banco), que si luz eléctrica con y sin pulidora (casa), y así, con paciencia y llevándome (al sumar, quiero decir) sumaría los gastos y, por supuesto, los ingresos previstos. Si me salieran mucho más ingresos que gastos, dejaría en el momento de hacer el vaina y pondría una parte en reserva (banco y casa) y el resto lo haría reverter en los dueños del dinero y en Obra Social. En el caso contrario, como ocurre ahora por supuesto, seguiría lamentando esta crisis terrible y recibiría mucho más dinero estatal para que los números fueran más presentables y no daría ninguna explicación innecesaria de dónde ostias he colocado los euros. Un mago no explica jamás el truco.

6).- Un tipo que sabe levantarse a tiempo.

No le echaría la culpa al hecho de quedarse sin pilas el mando a distancia y, tomando impulso, dejaría el sofá para con sólo mover un dedo apagar la televisión por una temporadita.

7).- Si no fuera un pelma.

Volvería a escuchar a los niños, incluyendo sobrinos: esos que a los que llamo la atención por su aislamiento con juegos de móvil y ordenador que los han separado por completo de cualquier reunión familiar. Masticaría sin querer las baterías de esas máquinas infernales y antes de que sufrieran una apoplejía severa, estaría con una barajita de cartas, un parchís o uno de los miles de juegos de mesa que reúnen alrededor de una ídem.

8).- Si entendiera algo de fútbol.

Menos mal que no.

9).- Si tuviera mucha paciencia.

Escucharía a los viejos y les haría saber que de verdad los escucho. Su cabeza está gastada pero ellos sí nos escuchaban cuando la nuestra estaba pendiente de conexiones. Nos repiten lo que pueden, lo demás ya no lo recuerdan.

10).- Si creyera en algo.

Quizá, religión o ideología… menos mal que no.

 

Tengan todos ustedes muy buenos días.


Eso de amar.

2012/09/21

 

Eso de amar: lo del fuelle

que falta en tantos pulmones

de amantes; que da razones

a pueblo llano y a reyes,

que destroza corazones…

 

Quiero querer que, el que quiere,

le concederá un respiro

sencillo a los que se mueren

a base de unos suspiros

incandescentes, que hieren

pues hay quien se pega un tiro.

 

Tanta imagen en el lienzo

del arrebato de verte,

tanto sabor al morderte,

tanta pasión al comienzo…

 

¿Y qué pasa con los años?

Los minutos, los segundos,

¿cómo se construye el mundo

cuando maúllo y no araño?

 

Si viví de ti una vida

donde tu cuerpo de gloria

me dictó escribir la historia

de un amor, el de mi vida,

¿cómo voy a renunciar

a hacerme doctor en ciencias

de viejo que sabe amar

y besarte con paciencia

sin dejarte de besar?

 

Prisas para el veinteañero

febril, buscador de aliento,

de los que beben los vientos

con ganas de que sea cierto

cuando le diga te quiero.

De eso se trata este cuento.

Y los viejos, a lo nuestro.

 

 


Reflexiones de un sábado por la mañana (CCXXXVI).

2012/09/15

Razones.

Acudamos al DRAE, para que no se vaya uno por las ramas.

1. Facultad de discurrir – Acto de discurrir el entendimiento.

Seguro que será verdad y se nutrirá de palabras o frases con que se expresa el discurso, que a su vez se argumentan para demostrar o apoyar algo.

Si no digo yo que no… pero:

¿En qué facultad, si van a tener que cerrar?, ¿las de nombrar Horroris Causa a los expresidentes de Gobiernos, Banesos y Banaquellos?

¿Qué argumentos, si no hay dinero para el cine?

¿Qué frases distintas de las “pues verá usted” o “usted verá”?

2. Motivo (causa).

Ahí está la crisis, para que, una vez puesta como intravenosa, cualquier decisión esté bien, incluidas las de desmantelar tanta cola de pobres molestando al Estado. Que bueno está lo bueno.

3. Orden y método en algo.

Pues lo veo yo como según se levanten sus Señorías. A mí me da que no les sienta bien ni el pipermin ni el anisete, así que pobre de nosotros si oímos raspar una de esas botellitas con cuchara el díaviernes que hay consejo.

4. Justicia, rectitud en las operaciones, o derecho para ejecutarlas.

Ustedes pfff, dishhhfffggghaculpennn, hi, hi, hi, coff, perfffdonen… esta es buena de veras.

5. Equidad en las compras y ventas. Ejemplo: Ponerse en la razón.

Aquí está la madre del cordero que quita las penas del mundo financiero. Comprar y vender sin riesgos, sin intervención, sin explicaciones al mundo económico y real. Al juego siniestro de la anotación en cuenta desde un despacho. A papelitos por aquí, papelitos por allá… y ese país al cará…jo, jo, jo, jo.

6. Coloquial: Recado, mensaje, aviso.

El recado, sin recato; el mensaje, un montaje sin masaje y el aviso del abismo. Nos la han clavado hasta el co/razón.

7. Mat. Cociente de dos números o de dos cantidades comparables entre sí.

Basta ver qué supone una subida del IVA y de los medicamentos a quien cobra 600 al mes con quien trinca unos 6000. Ahí la llevas. No hace falta ni sacar decimales.

8. Ahora viene una retahíla del copón. Agarrarse:

8.1.- De Estado. Política y regla con que se dirige y gobierna lo perteneciente al interés y utilidad de la nación.

8.2.- Consideración de interés superior que se invoca en un Estado para hacer algo contrario a la ley o al derecho.

8.3.- Miramiento, consideración que nos mueve a portarnos de cierto modo en la sociedad civil, por lo que podrán juzgar o pensar quienes lo sepan.

9. Pero ¿y ésta?

Natural: potencia discursiva del hombre, desnuda de todo matiz científico que la ilustre. ¿Esta es güena, ein?

10. ¿No será siempre callada por estotra?

Alcanzar de razones a alguien: concluirle en la disputa, dejarle sin que tenga qué responder o replicar.

11. ¿Sin que medie ésta?

Atender alguien a razones: quedar convencido por los argumentos que se le presentan.

12. ¿Apoyada en ésta de más acá?

Cargarse alguien de razones: tener mucha paciencia para proceder después con más fundamento.

13. ¿Para alguna vez proceder de la forma…?

Dar la razón a alguien: concederle lo que dice, confesarle que obra racionalmente.

No pretendo envolver a nadie en razones, o sea confundirle de modo que no sepa responder sobre alguna materia, porque entonces lo que haría es meter a alguien en razón, es decir, obligarle a obrar razonablemente, aunque ese alguien mantenga el no atender a razones, esto es, insistimos, no quede convencido por los argumentos que se le presentan.

Para mí que voy a perder la razón: voy a volverme majareta.

A ver si alguien me ayuda a poner en razón (apaciguar a quienes contienden o altercan, sin tener que corregir a alguien con el castigo o la aspereza).

Desde que tengo uso gratuito de razón, me choca este asunto.

A ver si alguien me da la razón en algo.

Tengan todos ustedes muy buenos días.


A ése mismo.

2012/09/12

Era el prócer a su sillón pegado,

una tras otra, cada legislatura;

érase listo, sería un caradura,

pero nueva votación y era votado.

 

Érase como un león en toda fiesta,

asaltando bandejas de croquetas,

pequeños canapés y calderetas

que luego digería con la siesta.

 

Éranse presupuestos no cuadrados,

de no mirar los gastos ni los precios

por gente como la que os he nombrado,

 

sin miedo, sin la red desde el trapecio.

Éranse pues el derroche desbandado

y el triunfo entre los sabios del más necio.


Reflexiones de un sábado por la mañana (CCXXXV)

2012/09/08

Vienen. Toca zafarrancho.

 

Cuando había sólo una cadena de televisión, la elección era bien sencilla: la tele o la calle, donde te enterabas de la última versión de las noticias, bien aderezada y distorsionada por el boca a boca.

En economía y política, el globo sonda era menos utilizado y las previsiones no se hacían porque no se le ocurría a nadie, salvo las amas de casa con un plazo preestablecido del siguiente fin de mes.

Al iniciar cada día televisivo, se anunciaban a bombo y platillo la Programación y la Carta de Ajuste, avisando de las horas de televisión con contenido real.

Hoy están fusionadas, más bien fundidas, la cosa económica y la televisible, en la Gran Carta de Ajuste, sin programación, sin aviso.

Del enunciado electoral del partido gobernante no se acuerda ni el que lo escribió. Ni de un párrafo.

De la Carta de Ajuste, que no reforma, en cambio, nos acordamos a diario.

Es una carta tomada al dictado. No se oye bien, porque no está mandada a escribir en castellano claro. Tiene esos párrafos farragosos de entender cuando el alemán se dicta, además, chupando un caramelo grande.

La vida sigue en España, con la permanente cara de asombro de quienes vienen de otros países donde –dicen estos viajeros- la crisis tiene desgarradores efectos urbanos en forma de puertas cerradas y calles vacías. Aquí no los ven. Ha habido un mayor porcentaje de afluencia a la playa, se publica. Pero se dice con la boca cerrada, para imitar el acento alemán, supongo, que las nóminas de octubre de 2012 las va a pagar Rita la cantaora, o sea Die Sängerin Rita.

Se mantienen los desagües de despilfarro que van a parar al mar de deuda que es el morir. Se confirma el patriotismo de quienes, viendo los vientos avivar los fuegos del verano y lo efímero del papel moneda, se han llevado doscientos y pico mil millones de euros pafuera, pa que no ardan; porque la cosa, es verdad, está que arde.

Nuestros ministros, con esa mala obligación de sonreír con la que salen de cada maitines, nos contagian ese rictus al hablar sobre cualquier cosa. Y de esta forma, las conversaciones hablan de una crisis en cosas reales sin que ya nos acordemos de que fue una crisis financiera, falsa y canalla, la que dio origen al Malestar del Estado del Bienestar, ese que por atender a gente tanto molesta a otros Estados que, simplemente, no los atienden. Y ya está, que no están los ministros para responder tanto tiempo seguido, con lo que cuesta mantener la mueca esa facial, tan rígida.

Son tiempos de recortes y ni un solo político de cierto renombre ha acudido con una calculadora al Congreso para mostrar, en un minuto, cuánto dinero público se podría ahorrar estableciendo un techo máximo, pongamos 90.000 euros/año, como salario de cualquier cargo público. Y en nómina. Y sin dietas a los que tienen pisos en Madrid. Y sin tarjetas a cargo de la Administración. Y dicha cantidad, ponerla en las primeras páginas de los periódicos. Y con ese dinero que se está pagando de más, amortizar deuda a una velocidad por encima de la conocida como “a toda leche”.

En España se trabaja, se produce y se exporta. Pero no se reconoce, como buen país productor de hidalgos venidos a menos, que estamos en la ruina institucional. Antes eso de “niño, vende las mantas, te llegas a la tienda y compra la merienda, que hoy viene el novio de la niña”.

A ver si el novio, encima, es alemán y trae una carta…

 

Tengan todos ustedes muy buenos días.


Reflexiones de un sábado por la mañana (CCXXXIV).

2012/09/08

Resurrección, a galeras.

 

Como andamos siempre –ando siempre- buscando el juego de palabras que  denuncie sin majar a palos a alguien, pongo yo aquí este derroche de ingenio:

¿Cómo va a negarle la Iglesia la Resurrección a sus alumnos?

Si es uno de los dogmas más apuntalados.

¡Si no se ha puesto en solfa! No como aquellos que decían que existían el Infierno y el Purgatorio (algo medio pensionista, no tengo tiempo ahora de explicaciones) y ahora resulta que no, que son estados del alma.

Pues insisto: a un puñado de alumnos y a otro puñado de alumnas supongo que más o menos igual en número (¿sólo en número?) la Iglesia Católica les niega la Resurrección. Y manda (aquí está sembrado, no perderse) a Galeras (¿entienden? ¡como si condenaran, si es que es para partirse, y todo utilizando el apellido, además del nombre!), con una mijita de toque de Eternidad.

Yo, después de secarme las lágrimas de la risa (y a veces pararme) digo que esto es muy tremendísimo, incluso morfosintáctico, no les quepa duda.

Resulta que me lío a defender una doctrina con sus dogmas y sus avíos y ahora, por una boda de más o de menos, resulta que se cambian –sin la menor duda- todas las enseñanzas en clase por parte de la condenada a su apellido (¡toma, otra vez el juego de palabras bien traído!).

Los jerarcas católicos de conexión directa (Twitter, whatsapp (¡se pronuncia “guasa”!, yo me desescoño ya) con su dios Omnítodo piensan en sus largas luces que alguien que no comulga con la ostia el día de su boda no comulgará con su trabajo el resto de sus días. O sea, digo yo, que todos los casados por otros ritos o ceremonias hacen mal su trabajo ¿no? ¡Es como decirme a mí que las dos horas del bocadillo y echar la quiniela después del café de media mañana es culpa de mi boda civil, izada por un concejal (¿se han fijado en el otro juego de palabras?; se llama calambur, es que soy la ostia (y no paro, no paro)).

Señores sotánicos: una profesional es una profesional. Quizá –no para su solaz, por supuesto- un informe general de las actividades horizontales conjuntas haga que ustedes comparen, valoren, baremen y puntúen positivamente el hecho de que  Resurrección vuelva a entrar, con toda su dignidad, de nuevo en su puesto de trabajo.

Quizá entiendan ustedes lo íntimo del sentimiento religioso que lleva a la búsqueda de la dignidad, esa que ustedes, más que nadie, han profanado con esta decisión de condenar a una trabajadora a la muerte eterna: el paro.

 

Salvo aquellos a quienes va dirigida esta carta, tengan todos ustedes muy buenos días. 

Bueeeeno, a ellos también, qué demon ángeles. (hi, hi, hi)


Reflexiones de un sábado por la mañana (CCXXXIII).

2012/09/07

Otra de Mix.

 

Conjugar el verbo rescate.

Por culpa exclusiva y no compartida del actual gabinete ministerial, nos hemos visto enredados en no pocos rifirafes con piratas y secuestradores profesionales. En esencia, los familiares de los enviados al Índico sin pasaporte y con algunos billetes de diez sobresaliendo de los bolsillos, se han reunido –con el CIF pendiente, la administración colabora poco- al objeto de saber si basta con la reforma del cuarto del cuñado ausente por rapto/captura, o también hay que largar al abuelo a las Chafarinas. Le han dicho que no, que las condiciones son que para correr riesgos, mejor manden una prima joven.

Como que no hay nada mejor que hablar clarito.

 

Impresiones.

El sindicato nacional de impresores e impresoras (las máquinas también tienen su corazoncito) está hasta el meño del derroche de papel decorado con programas electorales. Proponen:

Tinta que se borre y se pueda reescribir, diciendo, una vez hecho lo que se iba a hacer que “esto es lo que prometimos, chavalotes”, o similar.

Papel en blanco, para que al menos quepa la duda.

Da la impresión de que ni hablar.

 

Fútbol y toros a por doquier.

¿Qué parado puede rendir a satisfacción su jornada diaria si le ponen el Borussia-Shalke04 a eso de las 04:00:00?

Como más cornás da el hambre, toros a la hora de la merienda, en la Primera Condena de televisión española.

 

Draghi compra.

Al ver el campo español, pleno de ceniza, se ha arremangado y ha puesto en la mesa cincuenta euros –billete nuevo- diciendo “compra dos sacos de abono caballar  español, que esta colina va a dar unos higos de la ostia peluda. Y quédate el cambio, niño”.

El titular de la noticia ha sido “Draghi compra bonos de mierda, sobre un presente gris y un futuro negro”. En cambio, con el cambio de la operación, la liquidez ha aumentado considerablemente.

 

Recuerdos de Olvido.

El país, por fin en una década sin nada importante en qué pensar, se olvida de buscar soluciones para Posibles Problemas Futuros (no sé, si alguien se quedara en paro, una cosa improbable…, qué sé yo) y se preocupa de que a una señora le han difundido un video calentón. Como si los que se difunden a diario, de muchachas anónimas, no fueran igualmente degradantes para ellas. Menos mal que eso no ocurre. Dejen en paz a esa señora y ya está.

 

Tristeza Cristiana.

Si te pasara a ti… si tú fueras quien sufre con un rizo rebelde, que no te deja dormir, que cuando rematas de cabeza deja en el aire un ruido como de uña en la pizarra, si sufrieras todo tipo de sortilegios por parte de santones y brujos, sin el menor resultado, entonces lo entenderías. Por más que rece o se encomiende a San Pelo Poneso Tieso, él lleva el estigma de un rizo sobre la frente que haría temblar a la mismísima Estrellita Castro.

Esto hay que padecerlo para poderlo entender.

 


Doña Petra en la peluquería.

2012/09/02

 Prolegómenos.

Doña Petra salió de la Delegación de Hacienda de su distrito y metió la cabeza en la fuente que hay –al salir- por la derecha de la puerta principal. Un pato la miró con desdén y ella no le reprochó nada.

Dos horas antes, doña Petra había entrado en el edificio oficial con la idea de preguntar cómo funcionaba el Reglamento del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas.

Al llegar a casa, Nati la portera le preguntó por el estado asqueroso en que se encontraban su pelo y sus pestañas y ella lo confesó todo:

-Lotro día nos reunimos en la Asociación de las Amas de Casas Libres de Cargas para dar un giro a las actividades realizadas por las socias numéricas, que somos lo menos treinta. Yo pedí ser portavoz y voto de algo que ayudara a alguien por igual y la secretaria segunda me ofreció la limpieza de alfombras. Prácticamente entre tres consiguieron separarnos a la secretaria segunda y a mí.

››Surgió ante mi protesta una nueva oferta que no pude rechazar, según dicen nuestros estatutos, por ser la segunda en el mismo día. Lo que tengo es por culpa de los tapones para la natación sin granizada, que me lleva a cierta confusión semental. A mí, por lo visto, se me dijo clarito que “Habían puesto sobre la rampa las persianas finitas”, y que yo podía ir colocándolas. No lo entendí bien y me han dado un curso hoy de pagarle cosas a los Ayuntamientos, a las Diputaciones y a cualquier Organillo Público que se ponga delante de un contribuible; vamos, que no pude sino poner a refrescar mis meninges, junto con el cerebro y la cabeza, en una fuente cercana.

››Ahora voy pidiendo hora para la peluquería, Nati, hija.

 

Preparación sicológica.

Esta vez la niña nueva –Evangelina- de la peluquería de Juani no me atiende a mí, por la gloria de Anaxágoras. Como Petra Cantacuellos que me llamo. Como que voy dispuesta a formar un escándalo. Viene del pueblo y tiene que aprender, me dice la gobernanta, ña, ña, ña, con esa voz melínfulas. Pues yo no soy un corderillo de Indias para que se hagan conmigo pruebas peludas del cabello capilar.

 

Prolegómenos.

Llamo temprano y me cogerán para las once. Buena hora, porque así plancho los pantalones de Lorenzo. Voy a salir y justo en la puerta suena el teléfono. Es mi suegra, que no sabe nada de su hijo desde ayer, que qué descastadura es ésta, si puede saberse. Me entretiene hasta las once y tres cuartos largos. Cuando me levanto, veo lo arrugado que he dejado de nuevo el pantalón, sentada sobre él para el cotilleo. Y es que los chismes los cuenta mi suegra como nadie.

 

Entrada de tanteo.

Sonrisas y qué tontería que venga usted, si no le hace falta, cada día más joven. Pero cierra la puerta con llave cuando me voy a dar la vuelta. Seis mujeres ya con el secador, así que  a esperar. La esperábamos más tempranito, me dice. Una urgencia familiar, le digo. Pues coja usted una revista, me invita. Traigo las mías propias, de la semana pasada sin leer, le zampo. Pues Evangelina, que está terminando de barrer, la puede atender ahora mismo, me contesta. Mira, yo con quien me llevo bien es con tu oficiala segunda, Miranda. Así que hago un poquito de compra en la frutería y vuelvo. Salgo como la señora que soy, pero mi pelo da asco y no llevo ya la cabeza tan alta como antes.

 

Reconsideración.

Son las doce y cuarto. Entro de nuevo en lo de Juani y hay otras seis mujeres distintas con el secador. Una de ellas está con el tinte, dos con permanente y a las otras tres hay que cortar y poner a secar. El pelo, dice Juani con una carcajada que rompe uno de los vidrios de mis gafas de cerca. No sé cómo se lo diré al seguro. Me ofrece de nuevo ser atendida por Evangelina, que deja el limpiacristales y la fregona para atenderme cuando yo quiera. Me acuerdo a tiempo de no he pagado el impuesto de bienes inmuebles siendo el último día. Salgo como una flecha, diciendo que me guarden el sitio.

 

Desde el cuartel.

En casa, con la compra hecha y las revistas sin leer, me entrego a preparar el almuerzo. Llega Lorenzo, se sienta y se lleva la bronca por arrugar el pantalón, que encaja humildemente. Tras la sobremesa, hablo con él y comprende mi calvario. Viene solícito con un número de teléfono de una peluquera que va a las casas por las tardes. Quedan a las cinco. Tiempo de sobra tendrás para ir arregladita a la cena de aniversario de la separación de mis padres, me anima Lorenzo, que siempre sabe cómo hacerme feliz.

 

Llamada por el telefonillo del portal.

Los oigo conversar: “Que vengo a lo del peinado. Pase usted, muchacha, que ahora viene mi mujer. Y cuánto tiempo llevas en esto. Pues no mucho. Pero vienes bien recomendada. Ya ve usted. Pues nada, ahí en la mesa hay sitio para ir poniendo los cachivaches. Uy las palabras que dicen ustedes, qué raras”.

Entro en el salón y Evangelina tiene listos el champú, el tinte, los rulos y el secador.  Cuando voy a estallar, saca triunfante todas las revistas de esta semana, sin abrir desde el quiosco, con ese olor a maledicencia fresca, sin comentar.

Me doy cuenta de que todo el mundo necesita una oportunidad y me siento, relajada.

A Lorenzo lo mando a regar las macetas al patio, para que no se distraiga mirando como sube y baja la bata de la muchacha.