Elecciones2

2015/03/17

                  Informe del Inspector Mentoso tras una visita a las localidades cercanas a Shuflastown, cabeza de partido de la región cervecera de Spumonvalley. Presenta estadísticas relacionadas con intención de voto previo, voto en directo y conteo posterior, con parte médico detallado de supervivientes.

                  Ciudad Cañadelhom.

                  Entorno agrícola, industrial o ganadero según quien trabaje. Predominan las cabras, sus principales clientes para comerse el brócoli de los campos y los folios con tachones que sobran de la Papelera Paskribir, con sede en una barriada punk cercana a la parroquia.

                  Sesenta y dos con derecho a voto. Ejercen su derecho todos acompañados de sus cabras, que asienten –salvo una- tras leer el programa del partido al que entregan su confianza.

                  Urna de bronce, muy brillante por el buen pulido.

                  Mínimas incidencias, salvo el ordeño en directo de Palmirina, una de raza murciano/malagueña que no podía más. Se incluye en el acta.

                  Tiempo sin pegarse al ver que empatan: minuto y medio todo lo más.

 

                  Municipio de Kesofres.

                  De origen ganadero, no se descarta renegar de sus orígenes y poner dos puticlubs, uno para viejos verdes asquerosos y otro para gente más normalita. Los partidos saben lo que se juegan, pero tienen simpatizantes que simpatizan con los dos estilos y el presupuesto no da para más que uno.

                  Votan cien. Se recuenta y hay empate. Empiezan las trompadas, que duran hasta la hora de la cena. Me dispongo a firmar el acta con comentarios comprensivos y tolerantes hasta que recibo una pedrada. Maldigo madres de forma genérica y valoro la urna, de yeso hueco cubierto de purpurina.

 

                  Aldea de Móñigon.

                  Su próspera fábrica de abonos y fertilizantes naturales me saluda con una peste densa desde que me acerco menos de dos kilómetros a sus chimeneas.

                  La urna, de impoluto cristal de Bohemia, tiene en cambio la forma de una boñiga; sin la menor duda.

                  Tienen derecho a voto quince personas, una de ellas –la que se lleva los palos si su voto es decisivo- loca porque el tonto del pueblo cumpla los dieciocho y puedan, al menos, empatar.

                  Me llevo el acta y al del voto decimoquinto, justo cuando el gerente de la fábrica empieza a defender ampliar la producción de su próspera empresa. No acepto su soborno en sacos de productos frescos.

 

                  Villa de Guindilla.

                  Cercana a los palomares de Torcazland, nada más bajar del coche noto comentarios hirientes, picantes en verdad, entre los ciudadanos con derecho a voto. Son treinta y dos. Las cosas que se dicen rayan en el borde del borderío, sea cual sea la idea a comunicar. Como ejemplo, “Dile a tu mujer que tus ladillas pa ti, que mi mujer ya tiene bastante con las mías y las de mi primo. ¡Y no olvides terminar de blanquear la ermita, que, mientras intentaré separar a tu suegra de mi pollino Vittorio.” “De acuerdo –responde el aludido-, en cuanto me curen de la herida de asta con doble trayectoria que me produjo un cuerno tuyo afilado y suelto mientras le daba a posteriori a tu mujer, harta de no verte un detalle en tantos años. Termino esta tarde de blanquear, que han venido los del voto”.

                  Antes de cruzar palabra con ciudadano alguno, firmo lo que me ponen por delante y me largo.

                  Me alejo, paro el coche y leo lo que he firmado: una oferta de lametón diario a la presidenta de la junta electoral de Shuflastown. Mi suegra. Y lo malo es que se han quedado con copia.


Elecciones1

2015/03/17

 

                  Ayer, según indicaba el calendario de la generación de los nacidos en el año 2000, se celebraron las elecciones vitales de Cholentown, mi pueblo.

                  En lo más básico, se eligen cónyuges, abuelos solitarios o abandonados en gasolineras, color para las fachadas… cualquier cosa. Poco a poco, quedan fijados los destinos de nuestros ciudadanos en muchos aspectos.

                  El voto más esperado, que se deja para el último, es el de las profesiones. Y dentro de ellas, como traca final, el referente a policías y ladrones en distintos niveles de delitos.

                  En el apartado de tironeros, salió elegido mi primo Joselito. Para intentar atraparlo, salí yo.

                  Hoy, contentos con las herramientas y el uniforme nuevo de cada uno, nos pusimos a trabajar muy temprano.

                  A la hora del desayuno, en el bar de Mellito, comentamos por las redes sociales cómo le iba a los amigos, que nos contaban sus peripecias. Joselito me lo contó en directo.

                  -Ni una vieja, primo –me dijo. Y le vi afectado de veras.

                  -Quizá estés lento –intenté consolarle-. No olvides que desde hace años celebramos las maratones femeninas y están bien entrenadas.

                  -No es sólo la velocidad, primo –me explicó- es la intuición: cuando me acerco con la moto a la acera por donde caminan veo claramente cómo cambian el bolso al otro lado.

                  No tenía argumentos para levantarle la moral.

                  -Ten paciencia –le dije-. Todo se arreglará.

                  No la tuvo. Vio salir a la cocinera con una bolsa de asas de contenido sin determinar y, desesperado, saltó la barra y de un tirón se la quitó del hombro. No tuve más remedio que saltar yo también la barra y detenerlo allí mismo. Ni siquiera le obligué a recoger los puerros, las patatas, un manojo de tagarninas y un par de apios que se desparramaron por el suelo.

                  -Así son las cosas, primo –le dije mientras le esposaba.

                  Ya sufro al pensar el futuro que le queda a este pobre muchacho.


Felicidad.

2011/12/11

-No queda tanta como para repartirla a espuertas, como parecía antes.

-¿Antes de qué?

-Pues antes de ahora, que es cuando hablo.

-Pues compartamos la que queda, ¿no?

-Lo malo de compartir es que hay que empezar pensando en TOOODOS al mismo tiempo. En general, se pone uno su trocito y lo que sobre se divide a partes más o menos iguales.

-Ya. ¿Y quién reparte?

-Ay, Jorge Alfonso, que pareces tonto. Pues… los que están capacitados y legitimados para ello, ¿quién si no?

-Por supuesto, qué pregunta más tonta, como dice mi madretutora.

-“En concreto y nada abstracto, estamos más entremezclados de lo que parece, pero en líneas generales, para lo básico, respirar y comer, nos van a dar por allí durante una mínima temporadita de veinte años. Después, a descontaminar y a comer hamburguesas ecológicas”. Eso dijeron allá por el siglo ese de la pérdida de valores. Incluidos los morales.

-¿Kioto al peo, quieres decir?

-Massssomenoossss; en definitiva, sí. Queda la felicidad de comprar muchos videojuegos; tendrías que ver qué descuentos hacen en versiones anteriores y cacharros inservibles. Es que se lo quitan de las manos. De hecho, en “Masacrhospital XXII”, te van curando a medida que te disparan. ¡Y viceversa!, con un 2% de bajada si compras además “Desatragantor X” y “Porculodan 2.2”, un nuevo programa para ejercitar el despido libre.

-Pero con tu mala idea ni citas los pavos, los turrones ni los polvorones.

-Los pavos están recluidos como especie pendiente de extinguir desde el 2333, chaval, que llevas media vida mascando chicle con sabor a muslito en salsa. Los turrones siguen demostrando valer para cimientos de las cárceles submarinas y los polvorones, no mientas, siguen dando de comer hasta mayo, como ha sido siempre. Cada uno lo suyo.

-No podrás con el siguiente argumento: la sonrisa incondicional de un niño.

-Fue prohibida por ley universal absoluta (las famosas luas rigen el mundo) del 4/4/2022. Se reservan para anuncios de papillas instantáneas, potitos antigases y pañales de vaciado automático.

-Los abuelos, la familia…

-Calla que me vas a buscar la ruina, cojoncios. ¿Pero tú de qué vas, cántaro soul (alma de cántaro, en spanglish libre)?

-Los amigos, las panderetas…

-Tú tienes que pensar en la economía. Tanto en la de bienes, servicios (dinero, más o menos virtual, incluso en billetes) como en la de energías varias. Economiza y no malgastes las tres muecas gratuitas de risa aparente que tienes asignadas.

-Ayvá pues. ¿Vacaciones?

-Tú estás tontainota, chavalete. Anda, anda a jugar. Y no te salgas de las líneas cuando colorees. Estos humanoides y sus cortocircuitos…


En campaña (1).

2011/10/02

-Señor concejal de Fiestas Por Sorpresa, ¿tiene usted ya el esquema o bosquejo del calendario festivo del próximo curso escolar/laboral/jubilata/jardín de infancia?

-Usted es del informativo de Telebrinco, ¿manquesí? Pues no le digo por donde se la hinco, sino que le contesto a su pregunta. Sí, lo tengo. Es un esquema basado en prototipos de organigramas, que a su vez toman ejemplo de lo que sería un modelo de cuadro sinóptico, de esos para ver sin gafas.

-Por favor, para el Actualdía, de Somosaguas, díganos, ¿va a devolver algo del mangazo del que hoy se cumplen cinco años? Se lo digo porque mañana prescribe y va usted tarde.

-Ay, hijo Jesús de mi vida por Dios, si es que tengo la cabeza a las siete del mediodía. No sé ni qué decirle en lugar de darle con la sartén esa nueva, la que tiene una tapa de cristal, que te vale para todo, fritos y verduras asadas. No sé si he contestado a su pregunta, pollo.

-Aquí, aquí, concejalillo; para la emisora Radio Logía, ¿al menos me puede a mí, como una cosa particular, devolver la lijadora que me pidió hace ahora un montón de tiempo justo? Es que el niño la precisa para sus trabajos del colegio y mi suegro para depilarse las piernas.

-Mañana mismo, después de que se me traspapele lo que me dijo el gafas, me llego y le cambio su lijadora por el aspirador de mano, que me hace avío, ahora que se han acostumbrado los líderes del partido a comer galletas dentro de mi coche. Y yo no sé decirles que no.

Aplausos.

 -¡Aquí, asquí, asquíiiii, porsavó se lo exhorto! De la emisora malaya Hayamal, ¿sabe usted cuántos funcionarios tiene a su cargo? ¿ein?

-Por lo que comen y beben y vuelven luego a beber, te diría, con esa cara así doblada en dos que tienes, unos doscientos. Por lo que trabajan, apostaría por cuatro, seis todo lo más. Esto es, muchacha, como las cuentas de las manifestaciones. No le des más vueltas, que es para nada.

Aplausos.

-Última pregunta, que se enfrían los potajes.

-Del Cirilico Piamontescho, per favore (non píseme la sotana, gracchie): ¿razzona/sueña vosté, di veritá, con la sexta reeleccione de su cargo? ¿tiene superfichie facciale suficcienti, o camina dimani a base di puro orujo?

-Dejarme, dejármelo, que lo via dejá muerto: Fa posibile que il túo cerebro caiga en la fáccile olvidatzione di andanzzas e prodiggiosi miracolo economicci dil vostro Don Silvio. Sólo por eso no sales de aquí a patadas. Huye, que ni te vamos a perseguir, tontólculi.

Aplausos, aplausos, aplausos… música a toda pastilla, estrecheo de manos, abrazos, aplausos, aplausos, música a toda pastilla…

A eso de las siete comienza el desmonte del acto electoral.

-Mañana, en la plaza de las Motitas, junto al convento.

-Allí estaremos.

-¿Los mismos?

-Los mismos, alcaldable, que eres alcaldable, que te lo digo yo. 


Simposios.

2011/06/27

¡Celebramos convención! Nos han convencido de que una cárcel donde sólo estemos nosotros es poco rentable y la rellenan con la flor y nata del sinvergonzoneo.

La primera en llegar es doña Esther Linas, maestra de póker modalidad cacereña (si haces trampas te dan leña). Viene con la condicional por un pequeño asunto de contrabando de violas. Siendo, según ella, inviolables sus derechos, se sintió violada cuando una guarda con uniforme violeta le quitó sus instrumentos de  manera violenta. Y encima le cantó “La Violetera” a dos voces, por turnos. Queda a nuestro cuidado. “Si haces algo malo”, le han soltado, “esta vez no te libras, Esther Linas.”

En autobús, desde Oviedo, llega Armando Lorido, “el resentido”, capaz de guardar rencor a un grifo. Su especialidad, los esquimales, a quienes ha esquilmado sus pensiones de modo reiterado en los meses de  verano, mientras hacían la siesta. Viene sin grilletes, según él por amistad con un alto cargo. La verdad, nosotros lo sabemos, porque no le pegan nada con los pendientes de porcelana que lleva. Le dan la celda seis, sin ratas. Ahí sí que se nota lo del alto cargo. Cuando ve sus compañeros de celda, va a la calle a buscar ratas.

Uno de los pesos pesados de los bajos fondos, Aitor Kemada, quiere celda individual. Lo comprendemos, porque no cabrían ni el fax ni la secadora. Viene con una gran reputación en el negocio de la limpieza. Deja como los chorros del oro las cajas fuertes por dentro. Se le asigna su custodia a Onofre Nado, coleccionista de huevos duros. Entre ambos, llevarán la talla de maderas finas, para que los guardias no nos endiñen con palos demasiado gordos ni demasiado largos.

El resto de los muchachos, llegados desde todos los puntos cardinales, con muchos puntos y muchos cardenales, se ha ido acomodando como ha podido. De la comida no se ha quejado nadie, porque no es miércoles y, por tanto, no hay. Y, tras colocar los equipajes, se ha comenzado a preparar el escenario en el gran patio, colocando sillas, escenario y papeleras reciclables.

Tras la charla inicial, dando la bienvenida a todos, se ha leído el programa, que prevé actividades para dos días. Como hemos empezado a pegarnos muy fuerte con las botellas y las barras de pan de centeno de 1.980, los guardias nos han vuelto a meter a todos en las celdas con un cierto desorden, incluyendo pensionistas que venían por la copita del fin del festejo. Nosotros, siempre atentos, confeccionamos el presente artículo sobre los simposios, que citará brevemente dos modalidades: los simplosios, reuniones sin importancia, o los llamados maítines, si se celebran en conventos y tempranito.

A partir de nuestra experiencia, éstas son algunas de las notas de nuestro futuro trabajo de investigación:

Según la clase social, la gente se arrejunta, se amontona, se reúne o multitudina, se agolpa y empuja o, si hay dinerito y traductores, se mitina, convenciona o simposia entre sí. Procure no codearse usted -con toda su buena fe- con unos que se están arrejuntando por no casarse y dé un discurso correcto pero le partan la boca.

 En datos, sabemos que la primera reunión oficial, pesadísima, se produjo en el período Plastaceno, si bien la hora no ha sido precisada; y que no se preparaban bien los puntos. Y con las comas es que daba asco, con problemas de asfixia para los que leían las cosas a tratar.

Meses más tarde, los Reyes Catatónicos, con pies recién lavados, lograron reunir a menos de quince metros a su Corte y Confección. Se establecieron así los consejos de ministros, entre ellos que se lavaran de pies para arriba, aunque fuera de pie.

Llegó el siglo XX y reuniones que empezaban con dos idiotas de distintos países hacían que se reunieran de la noche a la mañana doscientos mil para pegarse tiros alternativamente. El que moría, según las reglas, no tenía derecho a su turno de tirar.

En el siglo siguiente, donde mucho más de dos idiotas se han juntado con los de antes para los mismos resultados, se han conseguido organizar reuniones inútiles hasta el más mínimo detalle, salvo el de por dónde, exactamente, se pueden meter los fotógrafos esos objetivos tan grandes que molestan en sus charlas a los líderes mundiales durante las ruedas de prensa. Pero corren muchos rumores al respecto. Y todos coinciden.


DUELO DE AMOR.

2010/08/18

-Quiero recordar el sentimiento del amor.

-Mira tú qué bien. Siéntate a mi lado.

-No te rías, que lo digo en serio.

-Pues créetelo.

-Hablo de recuerdos, no de creencias.

-Pues bueno. Ya empezamos. No se puede recordar lo que no se ha aprendido. Y el amor no se aprende. Se cree en él o no se cree. Toma ya.

-Brillante. Puede que estemos ante un silogismo, un razonamiento que nos lleve al caos o a la certeza.

-Certeza de qué querrás decir. ¿Del amor?

-De su posible existencia. Así es.

-¿Y cómo?¿Basta con nombrarlo?

-Podría ser.

-¿Es cuestión de momentos?

-Es como las ráfagas de brisa. Siempre se notan. Siempre se agradecen.

-Vaya silogismo. Eso suena más bien a lo que te dé.

-Es un rodeo, lo confieso. No me atrevo.

-¿Y las hormonas, ésas que van y vienen?

-Tienen mucha culpa, de lo bueno, lo malo y lo peor.

-Entonces, ¿por dónde atacamos?

-Por el principio. Si te atascas, hay que volver al principio. Y el principio, siempre, es el amor.

-Vaya, un toque bíblico.

-Es pura coincidencia.

-O que todos recurrimos a lo mismo.

-Mucho estás tardando.

-¿En decirte que te quiero?

-Demasiado.

-Será que no me atrevo.

-Será que antes parecía no hacer falta.

-Por las hormonas…

-Será. Pero ahora sí.

-Pues dilo.

-Pero si no sé lo que quiere decir.

-Entonces quédate a mi lado.

-¿Volvemos al principio?

-Claro que sí, amor mío.


SARAMAGO.

2010/06/19

Querido don José:

Empiezo esta carta al final de su vida, disculpe la antítesis fácil y la tardanza. Es para darle las gracias en términos absolutos, sin derroche de conocimientos literarios que no tendré jamás para analizar sus libros. Ojalá, lo que no me priva de decirle que tengo en mi vida un antes y un después de leer su Ensayo para la ceguera.

Pero fíjese en que sí me atrevo a festejar el hecho de su escritura. Ese atrevimiento suyo al hablar como escribe, de traslado casi directo del pensamiento a sus libros, lo que me hace pensar en que siempre intentó la telepatía con sus lectores. Y que cada línea estuvo más cerca. Todo eso me hace escribirle para agradecérselo.

Querría que nadie se muriera nunca. Los buenos, los maravillosos, porque inventan cosas bonitas y ayudan a vivir. Los malos, los tontos, para que tuvieran tiempo de cambiar. Supongo que siendo perennes encontrarían tiempo suficiente.

En su caso, en su vida, tan valiente, no le echo en cara nada a este respecto de cumplir con su horario. Pero me deja usted más solo de lo que se pueda imaginar, fíjese, con su imaginación tan desbordante.

No le entretengo, que estará usted muy liado con todos los que le presentarán sus respetos en directo.

Me  queda releerle, una costumbre que he empezado a adquirir con los años.

No sé yo si decirle que le deseo la mejor segunda vida posible, porque ando liado con ese asunto de lo Eterno. Pero si lo hay, si se han organizado bien las cosas por Allá, espero que le traten bien, que le dejen trabajar y que encuentre usted la forma de seguir mandando cuentos para que nos lleguen. Alguien habrá que sepa ponerlos en un papel, encuadernarlos y darlos a leer a la gente.

Descanse en paz, un ratito, todos los días. Después, sueñe usted su felicidad, su magia, su imaginación. La que le agradezco que haya compartido.

Un abrazo.