Eso de amar.

2012/09/21

 

Eso de amar: lo del fuelle

que falta en tantos pulmones

de amantes; que da razones

a pueblo llano y a reyes,

que destroza corazones…

 

Quiero querer que, el que quiere,

le concederá un respiro

sencillo a los que se mueren

a base de unos suspiros

incandescentes, que hieren

pues hay quien se pega un tiro.

 

Tanta imagen en el lienzo

del arrebato de verte,

tanto sabor al morderte,

tanta pasión al comienzo…

 

¿Y qué pasa con los años?

Los minutos, los segundos,

¿cómo se construye el mundo

cuando maúllo y no araño?

 

Si viví de ti una vida

donde tu cuerpo de gloria

me dictó escribir la historia

de un amor, el de mi vida,

¿cómo voy a renunciar

a hacerme doctor en ciencias

de viejo que sabe amar

y besarte con paciencia

sin dejarte de besar?

 

Prisas para el veinteañero

febril, buscador de aliento,

de los que beben los vientos

con ganas de que sea cierto

cuando le diga te quiero.

De eso se trata este cuento.

Y los viejos, a lo nuestro.

 

 

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A ése mismo.

2012/09/12

Era el prócer a su sillón pegado,

una tras otra, cada legislatura;

érase listo, sería un caradura,

pero nueva votación y era votado.

 

Érase como un león en toda fiesta,

asaltando bandejas de croquetas,

pequeños canapés y calderetas

que luego digería con la siesta.

 

Éranse presupuestos no cuadrados,

de no mirar los gastos ni los precios

por gente como la que os he nombrado,

 

sin miedo, sin la red desde el trapecio.

Éranse pues el derroche desbandado

y el triunfo entre los sabios del más necio.


NO SUPE NADA QUE DECIR.

2012/03/24

Mira, mujer, entiende lo que digo:

que te invité a salir, no te lo niego.

Pero al baile, el alcohol me puso ciego,

perdí mi norte y no bailé contigo.

No entiendo ni de amores ni pasión,

no se erizan mis pelos  ni el pellejo,

ni se inflama mi pobre corazón;

lo que resume, por definición,

que como amante soy más bien pendejo.

Por eso al verte triste me paré;

serían la sorpresa o el mareo,

o el no verse cumplido tu deseo

de acurrucarme contra la pared.

Me despertó una lágrima caída

de tus ojos tan negros, tan de mora,

lo más bonito que he visto en mi vida,

pero, despierto ya, pensé enseguida

¿así que ahora vas y te enamoras?

Con la cabeza repleta de grillos,

logré coger tu lágrima en el aire

y dije cosas con un cierto donaire

sobre perlas, cristales y su brillo.

Lo malo fue que quise repetir

lo que hay detrás de versos y cuartetas

con las rimas perfectas de poetas;

quiero decir, huir de la pirueta…

y ahí ya no supe nada que decir.

Regresamos a casa, separados;

yo en un taxi, tú llevando tu coche.

Lloré abrazado a ti toda la noche,

doliéndome tu falta de reproches

por ser tu amante y no tu enamorado.


Si me miras…

2011/08/22

Si me miras de frente, te prometo

no brincar ni girar un solo grado;

ni un paso atrás, ni andar de lado,

y clavado en el suelo, estarme quieto.

 

Probaré irrefutable y temerario

mi espíritu, mi hombría, mi nobleza,

al enfrentarme a la Naturaleza

del fuego de tus ojos incendiarios.

 

Si me acaricias y me desarbolas

de pétalos, tus dedos encendidos,

producirá mi pecho unos latidos

que harán callar al mar lleno de olas.

 

Si llega al fin ese infinito instante

de hablar dos bocas juntas en silencio,

no habrá duda, y sin juzgar sentencio

que no hubo ya un después, ni habrá ya un antes.

 


Cansado el corazón.

2011/08/21

Cansado el corazón de ir de estandarte,

propone que otro sea quien aparente

sufrir por el amor, dolor ardiente,

y empieza por el páncreas, órgano aparte.

Viendo que no le reacciona con latidos,

sino a base de líquido viscoso,

se lanza el corazón a modo groso

por un riñón, no dos, como es sabido.

Recibe una meada o parecido

como respuesta técnica inmediata,

“aquí sólo se filtra, no se trata

de parecer muy triste o dolorido”.

Después mira al estómago y le dice

“Amigo, tú sí sufres con los lances

de amor y sus anémicos percances.

Dí que tú sí querrás comer perdices”.

Una mezcla de ruidos gargarescos

se oyen desde el fondo a la propuesta.

No se habla comiendo y la respuesta

es tosca y se traduce en cuatro cuescos.

Nada dice el higadillo, no se mete,

bastante tiene con cribar metales,

no se mete también a sufrir males

de princesitas y de petimetres.

Retorna el corazón a dar la cara;

nutre al resto de sangre y de aire puro,

se hace cargo y vuelve a ser el duro

que el amor luego ablanda y ya no para.


Reseteemos.

2011/07/10

Valiente, como si nada

hubiera pasado allí,

giré la llave y abrí

la puerta de mi ex morada.

 

Según tus entrenamientos,

el perro, en cuanto me vio,

se acercó a mí, me mordió

y me dejó sin aliento

del mordisco que me dio.

 

Le di otro hueso distinto

de los míos, por que jugara,

consiguiendo que soltara

lo que mordió por instinto.

 

Llevaba bastante prisa,

buscaba ropa y mis discos,

pero después del mordisco

me olvidé hasta las camisas.

 

Ya me iba de la casa,

de la aventura de vernos

tú con Jorge, yo con Blasa,

y los dos pares de cuernos.

 

Aunque antes de cerrar

vi al chucho ladrar mirando

hacia una puerta, indicando,

Invitando a investigar.

 

Mirando al perro de reojo,

puse la oreja en la puerta

y oí como una reyerta:

un “¡te cojo, que te cojo!”

que puso mi sangre alerta.

 

De patadón entré al cuarto

y los encontré encontrando

lo que buscaban, rodando.

Por poco me da un infarto.

 

Ya ves,  nuestros divorciantes,

cada uno por separado,

en nuestra cama liados

sin perderse ni un instante.

 

Propuesta: ven cuanto antes,

que no nos tomen por tontos,

echemos a estos tunantes

y vuelve a mi cama pronto.

 


Tramítame el querer.

2011/07/02

 

 

Sellado por tus besos queda activo

el pacto de poder verme en tus ojos.

De las copias del texto, una cojo

y en pleno corazón guardo y archivo.

 

La forma de acceder al documento

y hacer valer a diario este derecho,

será visible por el simple hecho

del golpe de latido violento

disparo, explosión fuerte de mi pecho.

 

No exigiremos ningún justificante

confirmando pasión, maldad, bondades:

comprobación de cómo las edades

hieren de amor, la herida más sangrante

que hace morir de amor a las verdades.

 

Y todo el expediente, revisado,

se quedará en su sitio, al descubierto,

pendiente del abrazo, de hacer cierto

el cuento del amor recomenzado

tras cada amanecer: quedará abierto.